STRAUB | HUILLET

Jean-Marie Straub: Desgraciadamente, el cine es un lenguaje, pero intento destruir este lenguaje, intento hacer películas que no tengan en consideración este lenguaje.

Danièle Huillet: No es nada complicado: es el mismo trabajo que hacen los poetas sobre la lengua. Ellos toman una lengua que en muchos casos se volvió rígida, se convirtió en un sistema de hábitos que es casi una lengua muerta y bruscamente intentan hacer cosas que aún no fueron hechas o que fueron olvidadas hace mucho tiempo.

Straub: Pero justamente, con las palabras más simples –y el menor número de palabras posibles–, las palabras más deterioradas. No es con las palabras poéticas con lo que se hace la poesía.

Huillet: Y sucede lo mismo con las películas: tal vez, si los campesinos leyesen poesía en el momento en el que Verlaine escribía sus poemas, estos poemas no les habrían parecido monstruosos, al mismo tiempo que para los burgueses Verlaine era un escándalo.

Straub: ¿Por qué? Porque Verlaine destruía una cierta retórica poética que las personas del campo ignoraban. Entonces, habrían leído aquello como podían leer otra cosa. Tal vez les pareciese un poco extraño, porque al final… Pero la extrañeza positiva no es un obstáculo.

Huillet: Esto no impide el hecho de que, entre personas que hablan la misma lengua, una película pueda ser más accesible para las personas que no son necesariamente intelectuales que a esa gente que se ve en los cines de arte. Ahí, creo que Glauber Rocha tiene razón: aunque no se hable francés en Brasil, en cierto sentido Othon es más fácil para los campesinos brasileños de lo que lo es para los intelectuales parisinos.

Straub: Sí, en Brasil se proyectó una vez nuestra película sobre Bach, cuatro sesiones, y en todas había unas 2000 personas en la sala. Era una copia sin subtítulos, que había sido enviada por un Goethe Institut cualquiera. Las personas se quedaron en la sala, le pregunté a Glauber si la gente salía y me dijo que no, ni un solo espectador salió de la sala. Ahora en Alemania, cuando se proyecta esta película, les toca de forma más directa, porque se dan cuenta de lo que pasa y de las informaciones –hay muchas informaciones ya que también es una película sobre ellas– que son dadas por el comentario, la lengua, etc. En resumen, aunque ellos tuvieran una relación más directa con lo que muestra la película y pudieran entenderla mucho mejor, hay mucha gente que se iba. En Brasil, se quedaban.

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Críticas/Notas/Investigación/Especiales/Recopilación Entrevistas por:

GERÓNIMO ELORTEGUI

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