Hitchcock x Chabrol | Rohmer

“FOREIGN CORRESPONDENT”
por Claude Chabrol

El doctor Goebbels consideró “Foreign correspondent” como un filme notable y sumamente peligroso. “Hitch”, que normalmente no tiene nada de autor “comprometido”, para el nazismo representó la excepción. “The lady vanishes”, “Lifeboat”, “Notorius”, “Rope”, son en cierta forma filmes políticos.

Jones, periodista norteamericano, es enviado a Europa poco antes de la guerra de 1939 para “estudiar la situación”. Conoce allí a un alto dignatario holandés poseedor del secreto de un tratado que los nazis quieren conocer a cualquier precio. (…) En su huída, Jones lleva consigo a una joven inglesa que, ya en Londres, lo presenta a su padre, Fisher. Éste, presidente de una sociedad pacifista, en realidad es socio de los nazis (…). Siguen algunas peripecias sumamente movidas, humorísticas o crueles y cuyo tono recuerda el de “39 steps” (…).

Mientras que el espíritu y la composición (una serie de sketches) son análogos a los de “39 steps”, la puesta en escena es más brillante, más sustanciosa. La mecánica de hollywood presta a Hitchcockuna ayuda invalorable. En Inglaterra, por ejemplo, no habría podido realizar con el mismo brío la escena del atentado, donde vemos al asesino abrirse paso a través de una marea de bombines y paraguas. Hitch ha renunciado a esos “tricks” sonoros y visuales que le daban muy equivocadamente su reputación: encadenados sobre ruidos o gestos idénticosprimeros planos de los objetos asesinos. Como aquí ya no es prisionero de un best-seller, su frase está más distendida, es más variada que la de “Rebecca”. Fisher, por último, es un personaje típicamente hitchcockiano: hace de puente entre el profesor Jordan de “39 steps” y el tio Charlie de “Shadow of a doubt”. Del primero tiene la máscara respetable e inquietante. Del héroe de “Shadow…”, la elegancia y la mala conciencia. Es el personaje que Hitchcock bosquejó con más cuidado: Fisher encarna la idea de la identificación de las fuerzas del Mal -en el sentido demonológico del término- con el nazismo. este tema será retomado más tarde en su filmografía, y el enfoque es aquí, todavía, prudente.

“REAR WINDOW”
por Éric Rohmer

“Rear window” es a medias una comedia. es sin duda uno de los filmes más profundos de Hitchcock, pero de una profundidad que se combina con la ironía continua del tono. (…)

Aquel aspecto deductivo que señalábamos a propósito de “Strangers on a train” se presenta en su forma más pura. El postulado formal es de ese tipo de simplicidad que implica un número tan grande de significados posibles que su enunciado mismo supone de nuestra parte una elección. Digamos entonces, que este tema concierne a la propia esencia del cine, de la visión, del espectáculo. Un hombre mira y espera mientras nosotros miramos a ese hombre y esperamos lo que él espera. (…)

Un fotógrafo reportero, lesionado en la pierna, intenta burlar su aburrimiento contemplando el espectáculo al que da acceso su ventana. Munido de un teleobjetivo, ha observado el extraño ir y venir de un vecino. Con ayuda de escasos indicios y mucho ingenio, consigue deducir que éste acaba de asesinar a su mujer. (…) El crimen es deseado por nosotros espectadores, que nada tememos tanto como ver defraudada nuestra esperanza. No es la primera vez que Hitchcock denuncia esta expectativa sádica del público. (…)

Paralelamente a esta línea que podríamos llamar de la indiscreción, concurren al menos dos temas capitales.

El primero es el de la soledad. Idea materializada por la impotencia del reportero para moverse de su asiento, y además, por el conjunto de esas herméticas jaulas para conejos que son los departamentos vistos por él desde su ventana. (…) Mundo cerrado en el interior de ese otro mundo cerrado que es la Ciudad entrevista por la rendija de un estrecho callejón, está formado por un número determinado de pequeños mundos cerrados que se diferencian de las mónadas de Leibniz por poseer ventanas y existir, por eso mismo, no en carácter de cosas en sí sino de puras representaciones. Todo se presenta como si fuerna tan sólo proyecciones del pensamiento -o del deseo- del voyeur: éste jamás podrá descubrir en ellas sino lo que él mismo puso, lo que él anhela o espera. (…)

“¿Qué espera usted de mí?”, le dice el asesino, atribuyendo a su pesquisa el móvil más despreciable; el chantaje; menos despreciable sin embargo que el móvil real: la cobarde curiosidad. (…)

Este filme es de los que mejor ponen en evidencia la virtud cardinal de la moral de Hitchcock: la exigencia. Jamás seremos bastante severos con nosotros mismos: ésta es su lección. (…)

Si Hitchcock es moralista, en cambio no tiene nada de moralizador. Su papel es sólo poner a la vista, dejando a cada cual la tarea de sacar las conclusiones. (…)

Textos extraídos del libro “Hitchcock” Autores: Claude Chabrol, Éric Rohmer (Editorial Manantial, Argentina)

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Críticas/Notas/Investigación/Especiales/Recopilación Entrevistas por:

GERÓNIMO ELORTEGUI

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