el blog de Lente Creativo

Noviembre 29, 2009

Aficionados al cine de terror elaboran guía de 700 páginas

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“Entre los dos hemos visto más de 8.000 películas. Nos pasamos el día hablando de cine. Así que nos planteamos ¿por qué no tenerlo todo en un libro?”. Raúl Toral y Juan Carlos Ortega, dos amantes del séptimo arte, acaban de publicar la mastodóntica guía Aaarrghh!!! Lo mejor y lo peor del cine de terror y fantástico. La obra, autoeditada, cuenta con una primera edición de sólo 80 ejemplares, y se puede adquirir en Gotham Cómics de Palma (España).

Los dos autores han sacado tiempo durante los últimos tres años para escribir el libro. Finalmente, éste tiene 690 páginas y recoge información de 960 películas. “En el mundo hay muchas guías del género, pero ninguna está escrita desde el punto de vista del aficionado”, explican. Así, la guía que han elaborado no sólo explica detalles técnicos e históricos. Clasificando las cintas por temáticas o subgéneros, “además de la información habitual, también comentamos curiosidades”. Explican la evolución a lo largo de las décadas, realizan una valoración “objetiva” a nivel técnico y artístico y “metemos caña cuando hace falta”.

Toral y Ortega apuestan por “descubrir cosas nuevas, no sólo las mismas películas de las que se habla siempre”. Como indica claramente el título, no sólo hablan de las glorias del terror y el fantástico. “En este género hay muchas obras maestras, pero abundan las películas casposas”, apuntan con sinceridad. Los autores de Aaarrghh!!! Lo mejor y lo peor del cine de terror y fantástico sitúan el verdadero origen del libro en “los viejos videoclubs de barrio, en los que abundaban este tipo de películas. Ahora muchas de ellas son muy difíciles de encontrar, así que nuestra guía tiene un punto de nostalgia y recuerdos”.

Aunque las menciones al cine español no son numerosas, tampoco son nada elogiosas. “El cine fantástico que se hace aquí ahora, como ‘REC’ o ‘El orfanato”, es malo. Aunque evidentemente no es de lo peor del país”, afirman. En cualquier caso, “las subvenciones deberían darse a gente que se desmarque, que aporte nuevas ideas”. Como el libro ha sido autoeditado, no ha habido ‘censura’ alguna. “No es políticamente correcto y hay ciertas opiniones que una editorial posiblemente nos habría obligado a recortar”. Con todo, no dudan en reconocer que no les molestaría que “una editorial se fijase en nosotros y quisiera publicar el libro”. En Gotham Comics, situado en el carrer Reina Escarmunda de Palma, se puede adquirir Aaarrghh!!! por 25 euros.

Noviembre 28, 2009

Lucrecia Martel y el mercado cinematográfico

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“Qué reflexión tenemos que hacer los directores argentinos que hacemos películas que no están funcionando en el mercado, dependerá de cada uno. Cada quien tendrá que evaluar qué posición encuentra para poder continuar y poder seguir compartiendo lo que quiere con el público”. Así consideró la directora Lucrecia Martel, cuya última película es “La mujer sin cabeza”, el equilibrio entre la práctica del arte, el mercado y el consumo. “Creo que hay variables del mercado que intentan desterritorializar las cosas, con esa idea de globalización que es mucho más del mercado que una experiencia humana”, resumió la directora.

¿La “desterritorialización” no es inevitable cuando hoy el cine y el arte en general circula a través de vías alternativas?
Eso es una cosa y otra es la experiencia de quien escribe, filma o lo que sea que uno produzca. Eso se enfrenta al mundo del mercado que seguro está dominado por esas lógicas de globalización y de no territorio, pero la producción sigue siendo una experiencia humana y esa experiencia está atada a un territorio, a una lengua.

¿Las nuevas narrativas están influenciadas por los nuevos modos de consumo?
A veces uno lo piensa y yo creo que eso sin duda afecta y es interesantísimo, pero me parece que se subestima el peso de lo territorial y lo geográfico y esto lo ves en ciertos proyectos que vienen producidos de distintos continentes y países, buscando un libro de allá, actores de otro lado. Hacen estos pastiches que no tienen arraigo en ningún lugar y piensan que con eso se va a lograr un producto de consumo masivo y se están salteando un paso: que un relato tiene que ver con la voluntad de alguien de compartir con otro.

¿Subestimar el peso de lo territorial, al producirse esos “pastiches”, desdibuja la identidad del producto?
Para mi lo que se pierde es el foco, el lugar de observación, y se pierde el intento de comunicarse con otro. Se invierte el objetivo que tiene un relato y empiezan a funcionar las matrices del mercado, donde las cosas no tienen un arraigo.

¿El mercado es una especie de mala palabra para alguien que intenta hacer lo que proponés?
Mala palabra… es algo que nos determina de tal forma que es difícil saber si lo es o no. Creo que el mercado tiene una lógica del profit (beneficio), y la lógica del profit nada tiene que ver con las funciones o los objetivos que tiene el relato o quien relata. El asunto es ver de qué manera encontrar una zona donde poder moverse sin quedar atrapados en un sistema que no resulta ser el lugar de felicidad de casi nadie… Pero es una actividad cara y uno no puede negar eso y moverse en la vida como si fuese un hippie.

¿Qué análisis tendría que hacer un director cuando su película no es un éxito?
Si me decís qué reflexión tenemos que hacer los directores argentinos que hacemos películas no están funcionando, me parece que es bien variada y depende de cada uno. Porque por un lado uno desea continuidad y en ese caso necesitás que tus películas coincidan con las expectativas de los exhibidores, distribuidores y productores. Por otro lado uno tiene un compromiso con una forma de ver el mundo. Cada quien tendrá que evaluar qué posición encuentra para poder continuar y poder seguir compartiendo lo que quiere con el público.

Por Rodolfo Bella

Jeanne Moreau habla de cine

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La actriz francesa Jeanne Moreau ha manifestado en Bilbao (España) que, para ella, el cine “es como un reflejo del mundo” que proyecta “la naturaleza humana o la naturaleza del director que hace la película, o de la cultura a la que pertenece” el realizador. Moreau ha sido invitada por el Festival de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao-Zinebi, que le entregará el Mikeldi de Honor de esta edición, la número 51 del certamen, en reconocimiento a su carrera profesional.

La actriz francesa, que ha protagonizado películas de directores como Buñuel, Antonioni, Truffaut y Fassbinder, ha indicado que, para ella, este festival “ha sido un descubrimiento” porque “desconocía su existencia”. “Cuando me han presentado el catálogo de este certamen -ha agregado-, me ha sorprendido ver lo importante y lo rica y variada que es la selección de películas que en él se han proyectado en sus 51 años de existencia; es decir, cuando todavía Franco estaba vivo”.

La actriz francesa se ha declarado “una persona enamorada y realmente apasionada del cine” y se ha definido como “una mujer independiente, autónoma y un poco impertinente”, aunque ha reconocido que se deja influir bastante porque es una persona muy curiosa. Moreau ha comentado que “cada vez se están produciendo cambios más rápidos en el mundo, sobre todo desde principios de esta década” y ha dicho que le satisface mucho también “ver que cada vez hay mayor número de documentales y de cortometrajes, que ya casi igualan a los largometrajes”.

“Quizás, con todo esto -ha aventurado- lo que estemos buscando sea intentar interpretar los sorprendentes eventos que están ocurriendo en todo el mundo y que se están dando en todas las clases sociales, sobre todo en las más frágiles y no tanto en las más dominantes”. Cuestionada sobre su carrera como directora de películas -ha dirigido “Lumière” (1976), filme que también interpretó, y “L’adolescente” (1979)-, ha señalado que “ha sido una experiencia muy agradable”.

“La primera, ‘Lumière’, se estrenó incluso en Estados Unidos y tuvo muy buena acogida y muy buenas críticas. En la segunda me di cuenta de que, quizás, no tenía un gran talento como directora y entonces decidí seguir al servicio de los grandes directores, como actriz”, ha señalado. “Sin embargo -ha precisado-, sí voy a seguir haciendo dirección de teatro”. Preguntada sobre la importancia de su peculiar voz, potente y grave, en su carrera profesional, Jeanne Moreau ha asegurado que no ha trabajado “nunca” la voz. “He nacido con ella, y el tabaco y los cigarrillos han sido los que han agudizado su metamorfosis”.

“La forma de interpretar -ha proseguido- es algo que no se puede definir; depende de los directores con los que trabajes, de los temas que toques, y luego, con el paso de los años, el enfoque va cambiando y te vas haciendo cada vez más exigente contigo misma. Al final, lo que acabas haciendo es buscar una expresión vocal que termina siendo algo fisiológico, porque incluso tus rasgos cambian y todo acaba evolucionando”, comentó. Jeanne Moreau asegura que a sus 81 años no tiene intención de jubilarse y que escoge sus papeles “con afán de hacer las cosas bien” y no por “engordar la cuenta bancaria”.

Con cinco años ya sabía que quería dedicarse a la interpretación, ¿no es una edad muy temprana para tenerlo tan claro?
Bueno, en realidad a los cinco años quería ser bailarina de clásico, así que podría decirse que soy una bailarina fracasada. La decisión de ser actriz la tomé viendo una película. Fue entonces cuando supe que eso era lo que tenía que hacer.

Y se convirtió en una abanderada de la Nouvelle Vague, ¿Cómo vivió aquella revolución?
No olvidemos que Anna Karina fue también otra de las abanderadas. Cuando eso sucedió yo ya estaba haciendo cine. Lo llevo realizando desde el año 48.

¿Existe ahora cine rompedor?
Lo que pasa es que la Nouvelle Vague es de otro período, otra época. Realmente en ese momento existía un cine que llamaban “el cine de papá”. Era siempre parecido y estaba perdiendo aliento, desinflándose. Eran películas muy similares y frecuentemente de tipo novelesco. Lo que ocurre en ese momento en Europa es que ya no se cuentan historias sobre intrigas y misterios, sino sobre hechos variados que habían ocurrido, sobre cambios sociales y políticos. Al igual que entonces, hoy en día el que quiera salir de la crisis tendrá que utilizar la audacia y el valor para que surjan nuevas ideas. Cuando hay mucho dinero se termina paralizando la imaginación, sin embargo cuando tienes poco presupuesto es cuando tienes que exprimirte para aprovecharlo.

Ha sido actriz, directora e incluso cantante, ¿le queda algo por hacer?
Seguir siendo actriz, y sobre todo interesarme por los demás. En realidad me queda mucho por hacer. Tengo la suerte de que todavía me llaman de muchos lugares y certámenes. Ahora he estado en un festival franco-brasileño que ha tenido lugar en Río de Janeiro, y me llamaron para dar unas clases. He estado allí en una favela impartiendo clases a brasileños, en el lugar donde se grabó “Cidade de Deus”. Allí hemos conseguido que cinco favelas distintas se agrupen, con directores y productores, y entre todos juntos van a hacer ahora una película. Yo he estado trabajando con un grupo de chicas de esa favela para escribir con ellas un guión para un largometraje.

Es un emblema de la sensualidad francesa, ¿contenta de haber tenido ese papel?
Bueno, pero he sido un emblema de sensualidad más tranquilo, no como Brigitte Bardot que era realmente el emblema de la seducción. Lo mío era algo menos evidente.

¿Ve positivo el rol de mujer sexy que se promociona en el cine?
Sí, pero ya no es así. Durante la Nouvelle Vague era positivo porque se correspondía a la curiosidad que había en esa época. Ahora lo que hay son muchísimas películas en las que los papeles principales son para hombres, más que para mujeres. Lo que se vivió entonces es el fruto de una época en la que los directores estaban obsesionados por saber qué era una mujer, que era o una madre o una puta. En este momento hay muchísimas más mujeres que hacen cine y también detrás de las cámaras, lo que hace que ellas den su punto de vista y se vean de otra manera, que hablen de otros asuntos como inmigración o temas sociales. El problema de la pareja ha dejado de ser el centro del argumento. Con la revolución sexual que se produjo en el 68 y 69 las relaciones de pareja fueron totalmente distintas y eso también influye.

¿Todavía hay tabúes en el cine sobre la sexualidad?
Sí, el tema de la pedofilia. Yo no digo que la liberación sexual solamente haya dado frutos positivos. Desde el punto de vista de una atea, la desacralización de la sexualidad hace que a veces acabes con el misterio. En ocasiones la luz con la que acoges algo es tan grande que hace que surjan cosas que son totalmente inesperadas y un poco torcidas, porque la magia es indefinible pero necesaria, y existe.

Su único paréntesis profesional fue cuando padeció cáncer, ¿salió fortalecida?
Sí, aunque fue ya hace mucho tiempo. Tan sólo tenía 33 años, pero lo superé.

Dijo que “el tiempo es un profesor cruel pero magnífico”, ¿lo ha sido?
Más que cruel es universal. Sería cruel si afectara a una persona. La vida es un camino inevitable. La existencia del cuerpo acaba y luego no sabemos.

Por Araitz Garmendia

Noviembre 27, 2009

Sharunas Bartas tiene listo “Sviesk akmeni, Dovydai!”

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El lituano Sharunas Bartas, uno de los cineastas lituanos más prominentes de los últimos tiempos, presentará su último proyecto “Sviesk akmeni, Dovydai!” (en inglés “Fling a Stone, David”) a potenciales coproductores y cofinancieros en el próximo Mercado de Coproducción Baltic Event de Tallinn (Estonia). El evento, gestionado por la productora Riina Sildos, se celebrará de forma paralela al Festival de Cine Black Nights de Tallinn entre los días 29 de noviembre y 2 de diciembre.

El último largometraje de Bartas está basado en una novela de Vincas Iedra y cuenta la historia de Rokas, un joven que hace todo lo posible por sobrevivir bajo el nuevo régimen soviético en la Lituania del año 1948. El film, cuya productora es Rasa Miskinyte es un proyecto de 3 millones de euros que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de Lituania y ha sido coproducido por Era Film y Kinema. Por otro lado, Bartas mismo ha sido sujeto de un documental de casi una hora titulado “Sharunas Bartas An army of one” dirigido por Guillaume Coudray, un antiguo colaborador que diez años después de su trabajo con él ha vuelto a filmar de cerca al realizador.

Balada para un loco de Piazzolla y Ferrer cumple cuarenta años

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Aquel sábado el Luna Park parecía un vagón de subte en una hora pico. Era la última jornada del Festival Iberoamericano de la Danza y la Canción y se iban a elegir los temas ganadores de las tres categorías: música internacional, tradicional y tango. En esta última una de las finalistas era Balada para un loco, una obra con música de Astor Piazzolla y versos de Horacio Ferrer, que cantaba una mujer de veintipico llamada Amelita Baltar.

“La orquesta estaba debajo en el foso y la dirigía Astor. En ese momento empezaron los gritos y los chiflidos; yo temblaba y me faltaba el aire pero pude escuchar alguna de las frases de los más exaltados: andá a lavar los platos, tomátelas. Pero igual empecé con mi recitado: las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, viste…” recuerda cuarenta años después Amelita.

Fue en la noche del 15 de noviembre de 1969 y el resultado final iba a ser contrario a Balada…, aunque el jurado que integraban entre otros Chabuca Granda, Armando Garrido y Vinicius de Moraes había votado a su favor. Un jurado popular armado por los organizadores se decidió por Hasta el último tren, de Julio Ahumada y Julio Camilloni, cantado por Jorge Sobral. Sin embargo, aquella derrota en el Festival haría que esa presentación se convirtiera en una bisagra en la forma de componer tangos de ahí en más.

“El ganador no era un tema feo, era un tango muy cuarentista, pero un concurso como parte de los festejos de la Semana de Buenos Aires debía tener una cosa más luminosa como era Balada.”, explica después de cuatro décadas el poeta Horacio Ferrer. Y también evoca la prehistoria de aquella canción: “Todo empezó cuando renuncié a mi trabajo como secretario del rector de la Universidad de Montevideo. Lo único que quería era disfrutar la libertad de escribir sin tener que ir al laburo”, dice Ferrer. “Entonces, durante un mes, me propuse escribir un poema por día; aquellos treinta poemas dieron origen a Romancero canyengue, un libro que después envié a Troilo, a Atilio Stampone y a Astor”. “Piazzolla me llamó y me dijo: lo que vos hacés en la poesía es lo que yo hago con la música, renunciá y venite a trabajar conmigo. Empezamos a preparar la operita María de Buenos Aires. La hicimos en una casita que tenían mis viejos en Parque del Plata, un balneario cercano a Montevideo”, cuenta Ferrer.

Pero cuál es la relación de aquello con Balada para un loco? Ferrer sigue: “En aquellos días fuimos a un cine a ver ‘Rey por inconveniencia’ (‘Le roi du coeur’/1966), una película de Philippe de Broca (protagonizada por Alan Bates, Genevieve Bujold y Michel Piccoli). A fines de la Primera Guerra, un soldado llega a un pueblito de Francia para desactivar bombas dejadas por los alemanes y encuentra que los únicos que están allí son los locos del manicomio. Y descubre que ellos tenían un enfoque de la vida mejor que el que se vivía afuera”.

“Eso tuvo su influencia en la operita, porque el cuadro tercero del primer acto se titula Balada renga para un organito loco. Era una especie de premonición”, dice Ferrer. Aquella obra también la cantaba Amelita “una voz distinta, con gran profundidad y mucha personalidad”, confirma el poeta, aunque no haga falta. Por entonces, Baltar ya era la pareja de Astor.

Balada para un loco se terminó de componer en el departamento que Astor tenía en Libertador 1088, piso 14 C. “El día que llevé la letra, Piazzolla la escuchó y estaba como transportado. Tocó una música que no me gustaba porque no representaba el sentido romántico y bohemio”, recuerda Ferrer. Y después hizo otra música que no le gustó a él. “Parece plagiada de una obra de Mariano, por Mores”, dice Ferrer que dijo Piazzolla. “Entonces pasó algo maravilloso: puso los acordes de Adios Nonino y con esa base hizo la música de la Balada. Yo después recité la letra mientras él tocaba. Al final cerró el piano y con los ojos llenos de lágrimas me miró y dijo: Horacio, tenemos un misil entre manos”. Aquel “misil” ya estaba en la cabeza de Baltar. “Cuando llegó el momento del festival ya la tenía lista. La ensayábamos con el quinteto en Michelángelo. A la una de la mañana, cuando ya se había ido la gente, yo cantaba la balada”, explica Amelita.

Y vuelve a evocar la noche del Luna Park: “Cuando canté en la primera vuelta, como me costaba respirar por los nervios, hice un esfuerzo y se me rompió el cierre del vestido en la espalda. Entonces, cuando terminé me fui del escenario caminando hacia atrás”.

Amelita tampoco puede olvidar otras cosas. “Sabíamos que habían tirado panfletos en las tribunas para que cuando se anunciara a Piazzolla y a la Balada, silbaran. Pero lo peor no fue eso. Recuerdo que no sólo hubo gritos, también hubo una lluvia de monedas contra el escenario. Hay una foto en la que se me ve a mi cantando, parte del cuerpo de Astor dirigiendo la orquesta y a Cacho Tirao abrazado a su guitarra, sin tocar, para proteger el instrumento de los monedazos”. También se acuerda que en un momento de la interpretación perdió el tono. “Es que por los gritos no escuchaba a la orquesta”, dice Amelita. Y agrega: “Después de esos cuatro o cinco minutos de pesadilla saludé y salí del escenario realmente conmovida. Es que no entendía y aún no entiendo la razón de aquella sinrazón. Al otro día, en Michelángelo, Piazzolla dijo: ‘yo estoy acostumbrado a recibir palos, me dio bronca pero ya está; lo que más me duele es lo que tuvo que aguantar la nena’. Eso me lo contó hace poco Marikena Monti “.

Pero aquella desazón duró poco. “Al lunes siguiente salió un disquito con la balada de un lado y Chiquilín de Bachín del otro y fue un suceso. En la primera semana vendió 200.000 copias”, cuenta Amelita, quien destaca también la difusión que por radio hizo Hugo Guerrero Martinheitz. “El tema entró en una temperatura mundial de la que no bajó nunca más”, completa Ferrer. Al mes también la grabó Roberto Goyeneche, enloquecido con el tema, con los mismos arreglos. “A mí eso me enchinchó un poco porque él lo hacía para otra discográfica”, dice Amelita.

Los que seguimos creyendo en esos “locos que inventaron el amor”, los saludamos agitando una banderita de taxi libre con una mano, mientras con la otra hacemos un chapeau con el medio melón que sigue haciendo las veces de sombrero sobre la cabeza. Ferrer y Baltar estarán hoy, 27 de noviembre a las 20:00 hs. en el Parque Centenario de Buenos Aires festejando el acontecimiento.

Por Eduardo Parise

Balada para un loco

Las tardecitas de Buenos Aires tiene ese qué sé yo, ¿viste?
Salgo de casa por Arenales, lo de siempre en la calle y en mí,
cuando de repente, detrás de ese árbol, se aparece él,
mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte
en el viaje a Venus. Medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies,
y una banderita de taxi libre en cada mano… Ja…ja…ja…ja…
Parece que sólo yo lo veo, porque él pasa entre la gente
y los maniquíes me guiñan, los semáforos me dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares,
y así, medio bailando, medio volando,
se saca el melón, me saluda, me regala una banderita
y me dice adiós.

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
no ves que va la luna rodando por Callao
y un coro de astronautas y niños con un vals
me baila alrededor…
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste; vení, volá, sentí,
el loco berretín que tengo para vos.
Loco, loco, loco, cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré, con un poema
y un trombón, a desvelar tu corazón.
Loco, loco, loco, como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad, ya vas a ver.

Y así el loco me convida a andar
en su ilusión súper-sport,
y vamos a correr por las cornisas
con una golondrina por motor.
De Vieytes nos aplauden: Viva, viva…
los locos que inventaron el amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.
Nos sale a saludar la gente linda
y el loco, pero tuyo, qué sé yo, loco mío,
provoca campanarios con su risa
y al fin, me mira y canta a media voz:

Quereme así, piantao, piantao, piantao…
trepate a esta ternura de loco que hay en mí,
ponete esta peluca de alondra y volá, volá conmigo ya:
vení, quereme así piantao, piantao, piantao,
abrite los amores que vamos a intentar
la trágica locura total de revivir,
vení, volá, vení, tra…lala…lara…

Por Horacio Ferrer.
Música: Astor Piazzolla.

Noviembre 26, 2009

Exposición fotográfica en Chile retrata a realizadores

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El fotógrafo catalán Óscar Fernández Orengo expone hasta el 6 de diciembre en Viña del Mar su obra A través de mis ojos, una “colección incompleta” de 50 retratos de directores de cine en lengua española inaugurada en el marco del Festival Internacional de Cine de la ciudad. Fernández Orengo, quien confesa haber soñado desde niño con ser cineasta, empezó su proyecto a raíz de una foto para el cartel de una película de Agustín Villalonga, a partir del cual se propuso retratar a directores de cine. Se tratan de imágenes en blanco y negro y en formato panorámico que quieren captar la faceta más personal de los cineastas, retratarlos en sus espacios más cotidianos, escogidos por ellos mismos.

“Con frecuencia suelen elegir su propia casa, su barrio, o bien toman como fondo un paisaje que les resulte entrañable o nostálgico”, comenta el fotógrafo. En un reducido espacio del municipal Castillo Wulff, y con vista al mar, se puede conocer de cerca a un Carlos Saura perdido en el abigarrado comedor de su casa, al igual que Adolfo Aristaraín, a Bigas Luna en un cara a cara con su perro o Juame Balagueró en segundo plano tras su querido gato. Isabel Coixet se presta a un juego de espejos, José Luis Guerín se retrata en una casa vacía junto a su cámara fotográfica de antaño, Joaquin Oristrell se ve en medio de los pupitres de una clase solitaria, Eliseo Subiela se aprecia con el cielo nublado y Benito Zambrano se ve cerca del tronco de un árbol, entre otros tantos.

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