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El Teatro Eddy Suñol, tradición cubana

La sociedad holguinera, desde la época de la colonia, es aficionada al teatro y, más acá en el tiempo, al cine. Lo afirmamos porque en diversos textos de historiadores y en publicaciones periódicas encontramos referencias sobre ello. Juan Albanés Martínez nos dice en su Historia Breve de la Ciudad de Holguín (Cuba) que el primer teatro que existió se denominó eufemísticamente “El Coliseo”, un modesto, sencillo y poco atractivo edificio que se inauguró a fines de 1833, en la calle San Miguel (Maceo) y San Pedro (Martí), que también sería como depósito de granos y frutas cuando no daba funciones.

El primitivo teatro funcionó por varios años, hasta que se construyó uno magnífico en San Francisco (Arias) esquina a San Diego (Miró), y se bautizó con el mismo nombre: El Coliseo. Este teatro fue escenario de un hecho transcendental: el 16 de abril de 1867 la Compañía dramática de Don Miguel R. Gabuti terminó de presentar el primer acto de Los Dos Virreyes, y don Casiano Labusta acompañado por el maestro José María Ochoa, entonó una barcarola en la cual se denunciaban los abusos de las autoridades y, de inmediato, desde el público se lanzó un vibrante ¡Viva Cuba Libre!. Por supuesto, la función terminó allí y varios de los asistentes fueron detenidos, y puestos en libertad varias horas después, por no poderse determinar de quién fue el grito patriótico.

Al Coliseo asistía lo más encumbrado de la sociedad de la zona y de más allá, pues desde Bayamo llegaba Carlos Manuel de Céspedes, Perucho Figueredo y Agustín G. Del Mármol. En él actuaría la actriz Eloísa Agüero, quien luego mantendría en México un romance con José Martí. Las artes escénicas se presentaban asiduamente por artistas aficionados en salones de las sociedades de instrucción y recreo. La periodista española Eva Canel nos dice que cuando ella visitó a Holguín en 1916, aún existía un pequeño teatro que pertenecía a la Colonia Española y que era “un encanto para los holguineros, pues casi siempre funcionan compañías o cines o concertistas” (Canel, 1916)

El cinematógrafo llegó con la primera intervención norteamericana (1898-1902), cuando el 25 de noviembre de 1898 se proyectó en La Periquera una película. Así nacía la afición al cine que algunos emprendedores empresarios supieron aprovechar y construyeron o adaptaron viejos locales para combinar el teatro y el cine. Ahora encontramos, a principios del siglo XX, el Rialto (Arias y Libertad), Colón (Maceo y Martí) y el Fausto (Libertad y Aguilera), local que fue adquirido por Ramón Camayd para una agencia de venta de autos y piezas, y que hoy ocupan las oficinas de la Empresa Palmares. Luego surgieron el Holguín y el Narbona, uno al lado del otro en Martí, entre Maceo y Libertad. El Narbona, más tarde se llamaría Oriente y por él entraría el cine sonoro a Holguín, cuando en 1931 se proyectó el filme “El Código Penal”, de la Columbia Pictures.

El teatro café Martí nació junto a La Periquera, en 1926, y en 1938 abrirían sus puertas los cines Encanto y Frexes. Aunque no tenemos la fecha de su inauguración conocemos que en la Calle Real de la barriada de Pueblo Nuevo existía el cine República. Pero el gran suceso sería la inauguración del Teatro Infante, el 2 de junio de 1939. Después vendrían el Victoria en 1957 y el Roxy en 1958, sin que lo pudieran igualar. Casi 40 años después el Infante tomaría el nombre de Comandante Eddy Suñol.

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Junio 17, 2008 Publicado por lentecreativo | Cine, Música, Noticias, Teatro | | No hay comentarios

Leonardo Favio, “Aniceto” y unas pocas cosas más

Difícilmente haya en otros lados un encuentro como el del genial realizador argentino Leonardo Favio con periodistas y colegas en la Escuela de Cine del Incaa (el Instituto de Cine argentino): algunos hasta terminaron lagrimeando. “Ese milagro que casi siempre me acompaña”, dijo el artista, mientras enunciaba su cosmogonía: “A mi izquierda llevo a la gente, a mi derecha la estética, y Dios en el centro.”

El tema era “Aniceto”, su nueva película que se estrena en Argentina el jueves, otra variante de un relato que ya antes había llevado al cine. “En el último cumpleaños de Niní Marshall, Lino Patalano me habló del ‘Romance del Aniceto y la Francisca’. Cuando mencionan mis primeras obras, siempre me enrostran ‘esas fueron las mejores’. Y bueno, respondo, me habré quedado ahí. Pero él me dijo otra cosa: ‘¿Nunca se te ocurrió hacer un ballet con ese tema?’. Gracias a Dios me gusta escuchar, más que hablar. Le pregunté ¿vos cómo lo harías? Llegué a casa, me puse a garabatear, y estuve siete años garabateando y molestando al compositor, Iván Wiszogrod,” continuó Favio.

“Primero lo pensé para abrir un teatro tipo Caminito, algunos recordarán el Teatro Caminito, de ese ser maravilloso que fue Cecilio Madanes. Después sentí algo que me dictaba el corazón, rodar una película como casi toda mi vida había soñado, que no sé si es cine, eso de incorporar la danza, pero con la que logré algo que siempre estuvo dentro de mí: bocetar, apenas, apenitas, eso que le envidiaba a Kurosawa, la posibilidad de darle vida a las pinturas.”

Así siguió: “Esta obra es como un salto al vacío. Es mi sentimiento, mi palpitación para hacer algo, no digo distinto, porque hacer algo distinto es fácil, sino para extraer todo aquello que has visto y que aprendiste durante tu vida, y querés reproducir.”

El sueño necesitaba dinero. “Los productores me tienen miedo, no sé por qué. Soy un poco lento, pero después ganan. Tito Hurovich me lo dijo: con ‘Juan Moreira’ primero no sabía de dónde sacar plata, pero después no sabía en dónde más gastarla. Para el ‘Aniceto’, mi productor ejecutivo Javier Leoz me contactó con el Incaa, donde yo, por timidez, no me animaba a ir. Encontré la mejor colaboración, de los dos directores anteriores y de la directora actual. No quiero olvidar ese detalle. Hubieran podido darme un poco más, pero dejémoslo ahí. Así que la coproducción surgió del Instituto y de los magros ahorros de mi cancionero, ese palo santo al que recurro tantas veces.”

Favio se deshace en elogios hacia sus colaboradores. “¿Cómo no los voy a tratar bien, si están trabajando para mis sueños? Además yo pido 10 y me dan 15. Me fui habituando a que su conocimiento del cine va más allá de mi percepción.” Así habla del protagonista Hernán Piquin (”cuando mira el reloj hace un movimiento de ceja que yo no sé si se lo hubiera podido marcar, o tal vez sí, pero no se me ocurrió”), de las partenaires Alejandra Baldoni y Natalia Pelayo, y, especialmente, de Iván Wyszogrod, que a su vez recuerda “yo tenía 19 años cuando empecé la música de ‘Gatica’. Conocer a Favio fue casi como aprender a volar.”

Los elogios también se extienden a cada técnico, “Chela, mi apoderada desde hace 30 años, que cuando estuve lejos se encargó de mi madre, y, desde hace 11, Muriel, que me lleva y conoce conmigo todos los sanatorios de Buenos Aires.” Hay también un público pedido de disculpas centrado en el director de arte Andrés Echeveste: “Ese mezquino que también tengo en el corazón hizo que una vez no le diera el lugar que correspondía. Hoy, que estoy preparando el equipaje, lo reconozco.” Y un agradecimiento especial, que la gente acompaña con un aplauso espontáneo, porque ya lo conoce, para “alguien más importante que una buena digestión, mi ángel de la guarda, Rodolfo Mórtola, que no tiene empacho en decirme ‘esta escena es una porquería’. Una escena que estaba mal, del verbo mal, me dijo ‘así arruinás la parte más bonita’, me molestó, después me alejé, oré mucho, volví a escucharlo, y entonces filmé como él me decía y logré hacer la escena más bonita de la película”. Mórtola es su asistente, coguionista, y colaborador artístico más cercano, tareas que antes realizó con Torre Nilsson y varios otros directores de renombre del país.

Alguien le cuestiona una fuerte escena con gallos de riña. En parte están trucados, pero Favio acepta esa violencia: “Duele. El dolor duele. Pero al menos esos gallos quedarán en la historia, parecen pinturas japonesas. A las gallinas las tienen 24 horas con luz, para que pongan huevos hasta de noche, y después les retuercen el pescuezo sin que nadie se entere. Además, los gallos hacen al paisaje, y a los personajes. Así era Luján de Cuyo, el rancho era así, y la dedicación con que cuidábamos el único traje que teníamos para ir al baile. Vivíamos así, casi. Esos personajes existían, y seguramente existen, porque la gente sigue naciendo, y enamorándose. Agradezco a Dios que haya dejado mi juventud, esa pasión irrefrenable, la fuerza incontenible de animalito, hoy puedo ver la belleza por la belleza misma.”

Satisfecho con su obra, todavía le queda afrontar el momento del estreno. “Tengo la mejor expectativa y respeto por el público que está incorporado en mí como sístole y diástole. El cine es un arte de convocatoria. Vamos a ver. Yo para la crítica no soy un intocable. Me han dado palo para que tenga. Recuerdo uno que rechazaba ‘Nazareno Cruz y el lobo’ porque el protagonista usa jeans, y en cambio no cuestionaba que se transformara en lobo, y parecía una crítica muy sesuda. En cambio llegué a gozar del nivel de Héctor Grossi, un crítico de voz gruesa, que también trabajaba en Tribunales. Leer una nota suya era tan hermoso como ver la película, te castigara o no. Lo suyo nunca era muestra de envidia o rencor, sino análisis serio y comprensivo de lo que vos tenías en el corazón.”

La charla deriva hacia los festivales (”temo competir, ya me han puesto K.O. un par de veces, si pierdo, va a ser mucho, y si gano, ¿qué gano?”), las escenas de sexo (”No hay escenas de sexo, hay escenas de las más bellas del cine, que es mérito de los actores, medio inhibida ella, y caradura él”), y dos consejos a los estudiantes: “Comer muy livianito antes de irse a dormir” y ver detenidamente cada obra. “Yo iba al cine, cierto que ya no pagaba la entrada, estudiaba los diálogos de ‘Citizen Kane’ o ‘Los inundados’, salía, me tomaba un café, y volvía al cine, ahora a concentrarme en los movimientos de cámara, y así cada aspecto. Ahora, con el dvd, es mucho más fácil. Si alguien no aprende, bueno, el que es burro es burro, o se equivocó de profesión.”

Favio se siente cómodo, y hasta bromea cuando alguna palabra no le sale (”estoy empastillado”), pero alguien quiere volver sobre una expresión que tuvo esa misma tarde: “Hoy, que estoy preparando el equipaje”. La respuesta es inmediata: “¿Yo dije eso? Ni lo pienso. Cuando vaya a suceder, voy a avisar con una semana de antelación”. Más tarde agradece. “Gracias. Recontra muchísimas gracias”. Y todos lo aplauden, pero nadie quiere irse. Un personaje, una gran persona, Leonardo Favio.

Por Paraná Sendrós

Junio 9, 2008 Publicado por lentecreativo | Cine, Música, Noticias, Opinión | | No hay comentarios

La vida de Madonna al cine

La vida de la superfamosa estrella del pop, Madonna podría llegar a las pantallas del cine, el venidero año 2009. El esposo de la cantante, el cineasta inglés Guy Ritchie, quiere llevar la historia de su mujer a la pantalla grande, comenzando desde su adolescencia hasta sus inolvidables años de éxito y hasta su matrimonio. Según fuentes, Madonna se interpretaría a ella misma en la última etapa del filme, y otra actriz, más joven, haría su papel durante los primeros años de carrera. Además Ritchie está finalizando “RocknRolla”, una historia de mafiosos y planea filmar una versión de Sherlock Holmes, como informáramos ayer. ¿Será el director ideal? ¿Qué saldrá de este biopic?

Junio 5, 2008 Publicado por lentecreativo | Cine, Música, Noticias | | No hay comentarios

La Fura dels Baus se suma a “La Ciudad Inventada” con un desfile por Logroño

El grupo catalán La Fura dels Baus se ha sumado a “La ciudad inventada”, que se celebrará en la capital riojana los próximos 4 y 5 de julio, con un desfile que concluirá frente a la concatedral de La Redonda. Uno de los responsables del grupo teatral Pep Catell ha presentado hoy la intervención de este grupo junto al concejal de promoción Ángel Varea, al director artístico del evento Alfredo Tobía y al responsable del equipo español de alpinismo, Simón Elías. “La ciudad inventada” convertirá el Casco Antiguo de Logroño (España) en soporte de expresión de arte vanguardista y contará también con el director de cine Bigas Luna, el fotógrafo Alberto García-Álix, el músico Llorenc Barber y el grafitero Suso 33, entre otros artistas.

Para su intervención La Fura dels Baus contará con la banda municipal de Logroño y con la selección nacional de alpinismo, que participarán en un desfile que comenzará de forma simultánea en dos puntos diferentes de la ciudad y concluirá frente a la concatedral de La Redonda, en el centro de Logroño. Catell no ha avanzado más detalles del papel que jugará la Fura en La Ciudad Inventada salvo el que “traeremos un gran artilugio, que representa un icono urbano, que se utilizará por primera vez” y “al final camuflaremos La Redonda” por medio de un “trabajo aéreo”. El responsable de la Fura ha incidido en la “espectacularidad” que tendrá este montaje, “en el que volvemos a hacer algo que nos dio a conocer, los desfiles”.

Junio 3, 2008 Publicado por lentecreativo | Cine, Música, Noticias, Pintura, Teatro | | No hay comentarios