Cuando Lauren Bacall recogió su Oscar honorífico el pasado sábado, se lo miró cariñosamente y exclamó sin ruborizarse: “Por fin esta noche voy a tener un hombre con dos piernas en mi habitación”. Fue uno de los momentos más divertidos de una velada que, durante poco más de tres horas, rindió un sentido homenaje a cuatro personalidades de la industria cinematográfica: la legendaria actriz de “To have and have not”, “Misery”, “Dogville” y “The mirror has two faces” (increíblemente su única nominación a la estatuilla); el director y productor de culto Roger Corman; el director de fotografía Gordon Willis (“Annie Hall”, “Manhattan”, la saga de “The godfather”) y el productor y ejecutivo de estudio John Calley (“The remains of the day”) quien recibió el prestigioso galardón Irving G. Thalberg.
Por primera vez en su historia, la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas organizó una gala fuera a la entrega de los Oscar para entregar estos premios. Según la Academia de este modo se pretende dedicar toda una velada a los homenajeados con este evento exclusivo y la ceremonia que tendrá lugar el próximo 7 de marzo debería reducir su duración. Así, en el Grand Ballroom del complejo Hollywood y Highland, donde está ubicado el Teatro Kodak en el que se conceden anualmente los Oscar, tuvieron lugar los Governors Awards, que reunieron a la flor y nata de la industria.
Allí estaba, riendo a carcajada limpia durante el cocktail de bienvenida, Quentin Tarantino; mientras que Alec Baldwin uno de los presentadores de la ceremonia del próximo año -el otro será Steve Martin-, apartado de las multitudes, conversaba amigablemente bien custodiado por un guardia de seguridad. Y se sumaban a ellos el ya legendario Jack Nicholson, las actrices Virginia Madsen, Maria Bello, Amy Smart y la protagonista y segura ganadora del próximo Oscar junto a su película “Precious Based on the novel Push by Sapphire”, Gabourey Sidibe; más los también probables nominados Lawrence Bender (productor de “Inglorious basterds”), Kathryn Bigelow (directora de “The hurt locker”) y Christoph Waltz (el Coronel Landa de “Inglorous basterds”, otro seguro ganador).
También en la sala las actrices Vera Farmiga, Abbie Cornish y Marisa Tomei; los directores John Lasseter y Curtis Hanson; el diseñador de ropa Tom Ford, devenido en director exitoso con “A single man” y la actriz Meg Tilly que estuvo presente para homenajear a John Calley, con quien estuvo casada. La cena inmediatamente posterior a la recepción –el menú, creado por Wolfgang Puck, incluyó ensalada, loup de mer y filet mignon con puré de patatas de langosta y pastel de chocolate con frambuesas– dio paso a la entrega de los premios. El primero en recibirlo fue Roger Corman, productor de 550 películas y director de unas 50, que también ha sido responsable del lanzamiento de las carreras de cineastas como Ron Howard, Martin Scorsese, Jonathan Demme y Francis Ford Coppola, a los que dio su primera oportunidad tras las cámaras.
Howard afirmó que “las lecciones que aprendí [gracias a Corman], acerca del lenguaje del cine, las llevaré conmigo cada día de mi carrera”. Acto seguido, un entusiástico Quentin Tarantino subió al escenario asegurando que presentar el Oscar a Roger Corman era “un sueño hecho realidad” y sentenció que “por todo lo que has hecho, la Academia, Hollywood y la industria te dan la gracias… Pero, aún más importante, de parte de los amantes del cine del planeta Tierra, ¡gracias!”. Otro discípulo de Corman, Jonathan Demme, quien ganó el Oscar al mejor director por “The silence of the lambs”, preguntó a los miembros de la Academia: “¿por qué han tardado tanto tiempo?” antes de entregarle la estatuilla. Cuando Corman recogió su más que merecido galardón dio como consejo a sus compañeros que se mantuvieran en este juego de hacer cine y que siguieran asumiendo riesgos.
El segundo galardonado de la noche fue Gordon Willis, uno de los directores de fotografía más importantes de la historia del cine que, sorprendentemente, nunca ganó el Oscar por ninguna de sus películas, que incluyen sendas fructíferas colaboraciones con directores como Woody Allen, Francis Ford Coppola y Alan J. Pakula. Jeff Bridges fue el encargado de entregarle su Oscar honorífico. Willis dijo que durante su carrera había tenido la suerte de haber lo que deseaba cuando lo deseaba y con quien lo deseaba. Por supuesto, el gran momento de la noche fue cuando le tocó el turno a la notable y ya mítica Lauren Bacall.
La actriz Annette Bening llamó a escena a Kirk Douglas el veterano actor de “Spartacus”, a punto de cumplir 93 años, no necesitó de ayuda a la hora de subir al escenario, y con una vitalidad única recordó los años en los que él y Bacall fueron estudiantes de Arte Dramático en Nueva York. “Lauren Bacall se convirtió en una estrella de cine cuando enseñó a Humphrey Bogart como silbar”, indicó Douglas rememorando la escena en “To have and have not” en la que la actriz y futura esposa del protagonista de “Casablanca” se dio a conocer en la gran pantalla. Douglas aseguró bromeando que por aquella época —justo cuando Bogart y Bacall iniciaron su apasionado romance—, trató de seducirla, sin éxito. Y desde entonces, sentenció, “hemos sido amigos durante 50 años”.
Acto seguido, una emocionada Anjelica Huston, que definió a Lauren Bacall como “una mujer de gran carisma y belleza”, explicó una anécdota que tuvo lugar durante el rodaje de “The african queen” en tierras africanas. Una noche, el director de la cinta, John Huston, recibió un telegrama que miró y guardó en su bolsillo tras sonreir. Bacall, que estaba en el lugar acompañando a Bogart, le preguntó qué decía la nota. Era la confirmación de que la esposa de Huston, Ricki Soma, había dado a luz a una niña y su nombre era Anjelica. Lauren Bacall, a sus 85 años, gritó al recibir el Oscar honorífico de manos de aquélla: “¡Un hombre! ¡Por fin!”, y pasó a recordar quien fuera su marido, y sus amistades con leyendas como Gregory Peck, John Wayne y Kirk Douglas. “Muchos de ustedes creían que estaba muerta”, terminó. “Pues no. Estoy aquí para quedarme. ¡Háganse a la idea!”.
La velada concluyó con la concesión del Irving G. Thalberg a John Calley, quien fuera ejecutivo de estudios como Warner Bros., Columbia Pictures y United Artists, y que ha sido productor de cintas como “Postcards from the edge”, “Catch-22″ y “Closer”. Calley estuvo usente de la gala por motivos de salud –tiene 79 años–, y el galardón fue presentado por Tom Hanks, estrella de estos dos últimos largometrajes, quien se dejó acompañar en el escenario por siete ganadores previos del Thalberg: el productor italiano Dino De Laurentiis, el actor y director Warren Beatty, el realizador Norman Jewison, el productor Saul Zaentz, los cineastas George Lucas y Steven Spielberg, y el ejecutivo Walter Mirisch.

