“Soy como un caballo de entrenamiento, más bien, una yegua fina, entrenada y desbocada, nada me da miedo, todo se me hace fácil, porque ser artista es ponerse siempre en peligro, arriesgar”, comentó Arielle Dombasle, quien actúa, canta, hace teatro y cabaret. Es una creadora iconoclasta que se mueve igual en el set de filmación, en las tablas de un proscenio que en el escenario de un concierto. Forma parte del elenco de la próxima película de Alejandro Jodorowsky, “King shot”.
A este proyecto llegó luego de que Jodorowsky la visitó cuando representaba a Marlene Dietrich en el teatro, “hace como seis meses. Al final de la función me buscó –sólo lo había visto de niña– para pedirme que participara en su película. Me dio un guión en el que mi papel sería de una periodista del futuro”.
Arielle es un “dínamo magnético”. Todas sus expresiones se las debe, dice, “al medio cultural en el que crecí. Mi abuela fue la primera persona que dio a conocer a Rufino Tamayo en Francia, donde le organizó su primera muestra. Tuve una doble cultura en casa, donde desde niña vi, en un armario, alrededor de 600 piezas prehispánicas, que eran de la colección de mi padre”.
–¿Con qué expresión artística se siente más a gusto?
–Con el canto llegué a una plenitud. Una ocasión, en la Ópera de Lyon, hice un concierto en el que cantaba boleros; de pronto, vi que la gente tenía brillo en la cara: eran lágrimas, pues algunos lloraban al escuchar esas piezas. Fue un momento inolvidable.
En Glamour a mort “trabajo sobre Sor Juana Inés de la Cruz; hay una pieza alusiva a ella. Fue por medio de la percepción de Phillipe Katrine –el productor–, que nos introducimos en la música de la época de la monja”.
–¿Hay una atracción hacia los personajes femeninos?
–Claro, incluso la virreina que interpreto en El baile de San Juan es muy rebelde. Para mí el universo femenino es el gran misterio.
–Para ser actriz, ¿se necesita ser glamoroso?
–Sí, es algo que se tiene que dar a la gente, porque lo pide, es lo que espera de ti. Es verdad que cuando estoy en el escenario las personas creen que soy muy glamorosa.
Pero más que glamorosa, la francesa es, según dice, “contestataria, porque hago tantas cosas… y créeme que es algo en lo que se debe considerar tener mucha fuerza, ser atrevida y osada. En Francia soy de las pocas cantantes a las que les dicen que tienen que cantar en vivo cuatro días antes y lo hago. Tengo la fuerza y el método”.
Recordó que su inquietud por todas estas formas de expresión detonó “cuando leía a Jean Cocteau, quien decía: sorpréndeme. Creo que hay que sorprender a la gente, para sentirse vivos. No hay que caer en un estereotipo del que no se pueda salir, pues sería estar como una mariposa clavada con un alfiler”.
Por Juan José Olivares

