La actriz cubana Mirta Ibarra, conocida a través de filmes como “La última cena”, “Ilona llega con la lluvia” y “Fresa y chocolate”, opinó que “el gran problema” que padecen el cine cubano y el latinoamericano en general es la distribución. Participó en un simposio organizado por la Universidad Central de Bogotá que conmemoró los Cincuenta años de cine cubano en la revolución a través de la trayectoria del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y observó que “todos los canales de distribución en América Latina son los mismos”.
En concreto, el cine cubano ha llegado a los demás países del sur del continente americano a través de “canales alternativos”, explicó por su parte la distribuidora colombiana Martha Triana, quien en los primeros años de la década de los 80 trató de acercar al país andino “el cine selecto y de calidad” que se hacía en la isla. Triana detalló que las primeras cintas cubanas que llegaron a Colombia eran cedidas a un bajo coste por el ICAIC para organizar retrospectivas con fines artísticos y políticos que poco a poco se fueron acumulando en la Cinemateca Distrital de Bogotá.
Los cine clubes atravesaban entonces un momento de esplendor, y tanto en Colombia como en otros países había un público “ansioso de ver las películas cubanas por su calidad, porque hablaban un mismo lenguaje” y porque compartían con ellas cierta afinidad ideológica. Lamentó que a los distribuidores no les interese tanto el cine cubano -al que debió haber agregado una lista larga de países- como el estadounidense y agregó que en la industria cinematográfica “hay monopolios que determinan qué es lo que el público quiere ver, sin haberle preguntado previamente”.
“En toda América Latina y en el mundo nos imponen más o menos gustos y nos crean hábitos que tienen que ver con lo que ellos quieren vender”, aseveró. En este sentido, Ibarra consideró que Cuba marca la diferencia por su tradición cinematográfica, y recordó que en Cuba hizo falta el bloqueo estadounidense para que se proyectaran películas soviéticas, asiáticas e indias desconocidas entonces en Europa. “La gente en Cuba empezó así a conocer el buen cine antes que en Europa”, concluyó. La Cinemateca Distrital de Bogotá proyectará hasta el próximo 19 de julio una selección de películas cubanas recogidas desde la década de los sesenta en el marco del simposio Cincuenta años de cine cubano en la revolución.

