Mike Mignola (Berkeley, 1960) está encantado. A punto de cumplir 50 años, el ilustrador estadounidense ha dejado atrás su época de sufrido dibujante a sueldo de una gran compañía, Marvel, gracias a un personaje que ya forma parte de la historia del cómic. Se trata de Hellboy, un tipo enorme, rojo como un tomate, diabólico en el estricto sentido de la palabra: viene del infierno, simpático y de nobles intenciones.
“Siempre me había atraído la temática de lo sobrenatural, con toques alienígenas, con algo de X-files y de Lovecraft”, explica Mignola, uno de los visitantes más ilustres del Salón del Cómic de Barcelona. “Me di cuenta de que nadie estaba escribiendo sobre ese mundo que tanto me fascinaba. Si quería plasmarlo, tendría que crearlo yo”, comenta sobre el personaje llevado al cine en dos ocasiones por Guillermo del Toro, en la mejor traslacion de comics al cine hasta la fecha.
Mignola nunca se planteó si su amigo Hellboy (lo considera como tal) llegaría lejos o no; si se convertiría en un mito o no, pero siempre confió en él ciegamente. “Me divertía dibujando a esta especie de hombre rojo, antes incluso de saber bien quién era. Hasta que un día escribí la palabra hellboy bajo uno de los dibujos. Y me gustó”, explica.
La criatura ya tenía nombre. Y poco a poco fue teniendo también un origen. “A medida que iba creando al personaje, iba aportando pistas sobre su pasado”, recuerda el escritor. Hellboy, ese “tío normal y corriente pero demoníaco”, ya podía echar a andar. ¡Y cómo! “A veces, te encuentras con que tus propios personajes empiezan a decir cosas que ni tú mismo te esperas. Es como si cobraran vida”. Es entonces cuando el autor se da cuenta de que su creación se ha hecho mayor, pero ¿hacia dónde va ahora el personaje? “No vamos a decir nada”, explica Mignola en una inquietante alusión a su criatura. “¡La gente tiene que seguir comprando libros!”, añade.
A Mignola no le gustan los superhéroes. Califica a Hellboy como un “héroe a secas, sin el traje puesto”. Y más allá de su creación, no quiere saber mucho del sector del cómic. “La verdad es que no leo cómics”, reconoce. “Yo abro los libros y me quedo en los dibujos, en el carácter de los dibujantes”, explica.
No obstante, su aparente aislamiento no le impide realizar unos cuantos comentarios críticos contra la mercantilización de la industria. “Los personajes están en manos de los editores y estos piensan a corto plazo, no arriesgan. “Siguen contando una y otra vez las mismas historias, porque dan dinero”, dice.
Por suerte, Mike Mignola tiene ahora el suficiente poder como para saber que nadie va a saturar el mercado con historias de Hellboy. “No lo pienso sobreexplotar”, dice como si estuviera hablando de un ser vivo.

