Tras su nominación a los Oscar 2007 con el cortometraje “Éramos pocos” el director Borja Cobeaga (San Sebastián, 1977) debuta en el largometraje con “Pagafantas”, cinta que competirá la próxima semana en el Festival de Málaga en España, por supuesto. Cobeaga prepara ya el guión de su próximo proyecto, “Retrasado”, una comedia “como ‘Pagafantas’ mezclado con la serie 24″.
Defina ‘Pagafantas’… la película.
Es una comedia sobre lo bajo que se puede llegar a caer por una chica, sobre la dignidad perdida, sobre los cambios físicos, de gusto y de personalidad. En definitiva, sobre todo lo que uno está dispuesto a hacer para rebajarse a ver si pilla algo.
¿Basada en hechos reales?
Sí, nuestra intención ha sido siempre basarnos en experiencias propias y de amigos para que la gente se sienta muy identificada. Y yo creo que lo hemos conseguido. La gente, cuando leía el guión, nos decía: “Sí, de la página 20 a la 63, me ha pasado”.
El primer hallazgo de la película es el título, muy gráfico y preciso.
Lo bueno es que se ha ido expandiendo según avanzaba el proyecto. Al principio no queríamos titularla así porque nos sonaba muy internet y demasiado marginal, pero lo bueno es que la palabra se fue popularizando hasta el punto de que ya fue imposible titularla de otra manera. Se entiende muy bien. Ves la cara de Gorka Otxoa y la palabra “pagafantas” y entiendes perfectamente de qué va la película.
Ser un pagafantas, ¿es un fenómeno exclusivamente masculino?
También femenino, aunque es más conocido en el caso de los hombres. También hay chicas que son pagafantas de otros chicos e incluso hay pagafantas de amistad, en el sentido de que entre dos personas sin intereses sexuales de por medio, uno es muy pelota con su amigo y éste no le hace ni caso. Es un fenómeno que también se da en otros ámbitos, como el laboral. Lo importante es humillarse y no conseguir lo que quieres. Si uno se humilla y, encima, por muchos esfuerzos que haga fracasa, ya es un pagafantas.
Ha comentado que el País Vasco es un Polo Norte sexual. ¿Cree que llegará pronto el deshielo?
Qué va. Todavía está en fase de glaciación. Todavía no ha salido el mosquito con la solución, está aún congelado.
¿No lo dirá por la nueva presidenta del Parlamento Vasco?
Sí, tiene un gusto por la castidad muy vasca en ese sentido. Tenemos una presidenta de Parlamento muy vasca.
Quiso rodar en San Sebastián, pero finalmente tuvo que hacerlo en Bilbao.
Sí, como siempre me he considerado muy mestizo -de madre bilbaína y padre donostiarra-, son dos ciudades que conozco bien. Al ser una película que quería que fuese muy reconocible y de verdad, me apetecía rodar en sitios en los que incluso hubiera tenido vivencias personales. En ese sentido, tanto San Sebastián como Bilbao están repletas de anécdotas sórdidas. Me hubiera dado pena no rodar en ninguna de las dos, pero pienso que, como toca hacer filmografía, esta vez ha sido Bilbao y en otra ocasión ya será San Sebastián.
¿Le ha costado encontrar financiación para su primer largometraje?
La verdad es que todo el proceso es lento, tengas un guión bueno o pase lo que pase. Sin embargo, todo esto sucede a raíz de un encargo de una productora -Telespan, la de “El otro lado de la cama” y “Días de fútbol”-, así que era un proyecto bastante sólido. No fue esa travesía por el desierto que muchos directores han sufrido, así que no me puedo quejar de lo que se ha tardado en hacer la película.
¿Le buscaron a usted en concreto?
Sí, nos conocíamos de hace tiempo y siempre me habían tentado con la primera película, aunque yo prefería pensármelo mucho y coger experiencia antes de lanzarme al largometraje.
Seguro que le ayudó la nominación al Oscar por “Éramos pocos”.
Hombre, el mérito de la productora es que ya estaba el proyecto en marcha antes de la nominación, aunque sí es cierto que le dio más peso. No era el proyecto de un director de cortos al que le había ido bien en los festivales, sino que la marca Oscar llamaba más la atención. Lo bonito es que se hubiera hecho exactamente igual aunque no hubieran nominado el cortometraje.
Con la perspectiva del tiempo transcurrido, ¿cómo valora aquella experiencia?
Como es un mes en tu vida en el que desapareces del mapa de tu rutina, la verdad es que lo de después fue como volver a casa con los platos sucios y pelusas en el suelo. Como lo compartí con todo el equipo y mis amigos, lo recuerdo como un viaje de fin de estudios. Me quedo con la parte más infantil del asunto. Cuando eres pequeño sueñas con lo de los Oscar, de repente, sucede y te entra la risa floja.
El protagonista es Gorka Otxoa, con quien ya había trabajado en “Vaya semanita”.
Es genial. Me gustaba que alguien debutase también conmigo y más que fuera Gorka, un actor tan bueno. Me ha sorprendido en muchas cosas porque me ha dado más de lo que esperaba. Está sensacional porque lleva todo el peso de la película. Gorka es un actorazo con un dominio de la comedia descomunal.
Y luego están dos actores de culebrones: Michel Brown y Sabrina Garciarena.
Michel es el antipagafantas, el enemigo a batir porque no ha pagado una fanta en su vida. Con Michel y con Sabrina, que vienen del mundo del culebrón y están acostumbrados a diálogos imposibles, te suena todo a verdad. Pueden decir: “Tú eres el sobrino del padre del novio de mi suegra” y suena que te lo crees, así que trabajar con ellos en algo más normal es estupendo. Sabrina podría haber sido la típica mujer fatal, que le marea al otro, pero está encantadora en la película y consigue lo contrario de lo que nos asustaba: que pareciera un personaje negativo.
La película se proyecta a competición en el Festival de Málaga.
Sí, el estreno está fijado para el 3 de julio. Nos pareció que proyectarla en el Festival de Málaga era bastante lógico ya que es el lugar de exposición de las nuevas hornadas del cine español, en lugar de intentar ir, de forma absurda, a la Quincena de Nuevos Realizadores de Cannes, en donde, por otra parte, “Pagafantas” tampoco tendría mucha cabida… Tenemos ganas de que se vea en público.
¿Y qué espera de su paso por el certamen?
El ansia que me produce, más allá de los premios, es que la vea el público. Lo que me apatecería es comprobar si el trabajo ha merecido la pena, que para mí, sí. Es como que está incompleta hasta que la no estrenas y será en Málaga el primer pase con público, por eso ya es especial. Quiero que salga reforzada porque a la gente le ha gustado. Me gustaría que quien ve “Pagafantas” diga a quienes no la han visto que es muy divertida y está muy bien.
Por Alberto Moyano

