el blog de Lente Creativo

Febrero 27, 2009

El cine alejado de los pobres

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La difícil situación económica por la que atraviesa la gran mayoría de los cartageneros en Colombia obligó a que el llamado Séptimo Arte desapareciera de la mente y el deseo de familias enteras. No es un secreto que cerca del 70 por ciento de la población es pobre y la mitad de ellos, afrontan niveles de miseria extrema, por eso, la gran mayoría prefieren obviamente un trozo de carne. Juan Miranda vendedor de jugos en el parque de Bolívar, asegura que con lo que se gasta en una entrada a cine se compra tres kilos de carne: “La cosa esta dura compa, ni pensar entrar a cine, gastarme la comida de mi mujer y mis hijos en cine ni loco”.

En los estratos bajos de la ciudad, conformados por la gran mayoría de los habitantes, la gente prefiere como es lógico comprar algo en el mercado, antes que gastarse el poco dinero trabajado, en una entrada a cine. Transito Pedroza Rodríguez, apodado “El Fila”, lustrabotas del centro de la ciudad, señala que prefiere un pedazo de carne frita o guisada antes que entrar a cine. “Yo no como cine compadre, yo como carne. Yo no le gasto plata al cine mi vale. Yo no voy a cine hace más de 10 años. Si me gasto la plata viendo una película, después con que como”.

Si sacamos cuentas de lo que cuesta una entrada a cine, se hace más evidente todavía que los entrevistados tienen toda la razón. La boleta para entrar a un teatro en Cartagena está alrededor de los 10 mil pesos, pero si va acompañado se eleva la cuenta al doble, sin derecho a consumir ningún pasante. Lo que quiere decir que con los pasajes de bus y el resto de “arandelas”, la ida al cine para dos personas estaría costando cerca de 25 mil pesos, con lo que se hace un minimercado en la plaza de Bazurto. Andrés Vitola, lustrabotas, comparte totalmente la posición de sus colegas: “El cine me deja el bolsillo pelado, en cambio la comida me tiene por lo menos bien alimentado”.

Pese a las condiciones económicas de la mayoría de los cartageneros, muchos, aunque por falta de dinero no puedan ver las películas en los teatros, aseguran que culturalmente es muy importante que se realicen eventos como el Festival Internacional de Cine de Cartagena. Marcos Ramos, peluquero de profesión: “Prefiero la carne, pero soy conciente de que el cine es muy importante culturalmente. El Festival de Cine de Cartagena, no solo le da trabajo a muchas personas, sino que culturalmente es enriquecedor”. La opinión de Juan Miranda lo dice todo: “Mi hijo mayor tiene 15 años y nunca ha pisado un teatro”. La mayoría de la gente en Cartagena prefiere el plato lleno.

Febrero 26, 2009

Arturo Ripstein volvería a los sets con “Las razones del corazón”

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La productora fílmica Tita Lombardo espera obtener el financiamiento para poder llevar a la pantalla grande “Las razones del corazón”, un relato escrito por Paz Alicia Garciadiego que dirigiría el prestigiado cineasta Arturo Ripstein. Lombardo dijo que para trasladar a la pantalla grande un proyecto de esta magnitud requiere aproximadamente de 18 millones de pesos, motivo por el que ya entregó una carpeta a Fidecine con la confianza de que sea una de las propuestas respaldadas por el organismo. Además expresó que ya hay un co-productor español interesado en la aventura que regresaría a Ripstein al cine.

La historia se centra en los tres últimos días de la heroína del escritor francés Gustave Flaubert, Madame Bovary y que se rodará principalmente en un viejo edificio en alguna colonia de la capital mexicana. Todas las locaciones tendrían lugar en el Distrito Federal. Ibermedia apoyó para llevar a cabo el desarrollo del proyecto y ahora se confía en encontrar al resto de los co-productores que permitan contar con los recursos financieros necesarios. El Fondo Iberoamericano de ayuda denominado Ibermedia fue creado en noviembre de 1997 sobre la base de las decisiones adoptadas por la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Margarita, Venezuela.

Dustin Hoffman doblemente premiado en Francia

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El actor norteamericano Dustin Hoffman fue condecorado con las insignias de comendador de la Orden de Artes y de Letras de Francia el jueves, víspera de la ceremonia de los César en la que recibirá un premio por el conjunto de su carrera. Al recibir la condecoración, Hoffman, de 71 años de edad rindió homenaje a François Truffaut, a la Nouvelle Vague y al cine francés en general, antes de agradecer este “gran honor”, con lágrimas en los ojos. “Guardaré esta medalla hasta el fin de mi vida, lamento que no tenga el poder mágico de hacerme hablar francés”, dijo el actor.

Dustin Hoffman, protagonista de filmes como “Midnight cowboy”, “Tootsie” y “Marathon man”, recibirá un César honorífico por el conjunto de su carrera durante la ceremonia de entrega de las recompensas del cine francés, que tendrá lugar el viernes por la noche en el parisino teatro de Châtelet, anunció la ministra francesa de Cultura que, al entregarle la condecoración, saludó a “uno de los mayores actores de nuestro tiempo, dotado de tal poder dramático que es difícil disociarlo de los personajes que ha encarnado, en el sentido más intenso de la palabra”.

Febrero 25, 2009

Clint Eastwood recibió la Palma de Oro honorífica de Cannes

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La visita de Clint Eastwood a Francia para promocionar su última película, “Gran Torino”, ha tenido sorpresa: el actor y director estadounidense abandonará el país con una Palma de Oro honorífica del Festival de Cannes en sus manos. Y es que los organizadores de este certamen cinematográfico han decidido concedérsela en una ceremonia privada. Eastwood ha recibido el galardón de manos del director del festival, Gilles Jacob y de su delegado general, Thierry Frémaux. En un comunicado distribuido por la organización del Festival -cuya próxima edición se celebrará del 13 al 24 de mayo en Cannes- se recuerda que “a lo largo de los años, al reconocimiento de sus compañeros se ha unido el creciente fervor de la crítica internacional”. Destaca además “la síntesis del clasicismo y la modernidad del cine americano” que representan sus películas. Los responsables del Festival de Cannes recuerdan que la primera ocasión en que recibieron a Eastwood como director fue en 1985, con “The pale rider”. Después llevó a la Costa Azul francesa “Bird”, “White hunter, black heart”, “Mystic river” y “Changeling”.

El joven medio siglo de la Nouvelle Vague

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La Nouvelle Vague, esa onda expansiva que sacudió el cine francés y mundial, celebra sus 50 años de edad. Un puñado de insolentes jóvenes directores decidió inyectar un chorro de aire fresco en las pantallas y poner patas arriba las convenciones cinematográficas. Trataremos de revisar su legado.

"La boulangere de Monceau" de Rohmer

Los estetas de las primeras teorías cinematográficas buscaban en las nociones propias del cine –fotogenia, montaje– su especificidad, para distanciarse de los demás ámbitos artísticos. Hoy en día se habla de “cine impuro” para señalar los inevitabes influjos que otras artes tienen sobre la creación cinematográfica.

Esta situación es el manifiesto inequívoco de la disolución del límite entre los distintos medios expresivos y artísticos, y la múltiple y discrecional influencia que tienen unos sobre otros. El cine aprovecha los recursos gestados en otros campos de la cultura.

André Bazin apostó por este cine mestizo y, aunque hacía hincapié en que el cine era otra cosa, no rechazaba la presencia de referencias pictóricas o literarias en el contenido, la temática o los personajes. Sus consideraciones sobre el neorrealismo italiano, en artículos como De Sica director Ladrón de bicicletas o El realismo cinematográfico y la escuela italiana de la liberación, hacían patente su predilección por una estética de la realidad, de un acercamiento a lo cotidiano que no por realista perdía fuerza estética.

Las claves expresivas e interpretativas sugeridas por el fundador y crítico de Cahiers du cinéma fueron retomadas, reinterpretadas y posteriormente materializadas en el cine de la Nouvelle Vague. Destacan François Truffaut, Jean- Luc Godard, Eric Rohmer, Jacques Rivette y Claude Chabrol.

"Celine et Julie vont en bateau" de Rivette

El criterio de enumeración es que, además de estar considerados directores representativos de la corriente cinematográfica, escribieron en Cahiers durante la década de los ‘50. Pues bien, estos jóvenes realizadores que colaboraron durante esos años hombro con hombro con Bazin tomaron sus sugerencias y las aplicaron en sus películas, aunque con diferencias indiscutibles respecto de su “padre espiritual”. Pretendían contar nuevas historias desde una perspectiva, un tono y un ritmo diferentes; y ya sus primeras películas supusieron un claro cambio respecto al cine clásico y al neorrealismo.

Los cineastas de la Nouvelle Vague fueron entusiastas innovadores. Propugnaron una estructura dispersiva; se amparaban en recursos literarios como la aliteración, que incrementaban el lirismo de la imagen; mantuvieron una cuidadísima puesta en escena que jugaba entre lo metódicamente pensado y la espontaneidad del momento; una ruptura del tiempo lógico-causal que introducía lo discontinuo como elemento constitutivo del discurso narrativo, recurrieron al tiempo del recuerdo que se proyecta. La memoria no sólo evoca un tiempo pasado, sino que constituye con su ejercicio nuestra conciencia de lo presente. Es el recuerdo que reactualiza, como en Bergson.

Todos estos rasgos de estilo no son unívocos y constantes, es decir, no se encuentran en la misma medida y grado en los diferentes autores ni en las distintas obras. Además, el contenido y la expresividad en sus propias cinematografías varía con el tiempo. Pero podemos considerar que son originalmente introducidos, aplicados y desarollado por ellos. Sin menoscabo de las numerosas referencias implícitas y explícitas mediante citas, guiños y paráfrasis que revelaban las influencias de otros autores, directores o pintores.

"Jules et Jim" de Truffaut

Su consagración y su preeminencia en el cine y el reconocimiento mundial llegaron en 1959: “Les quatre cents coups”, de Truffaut, gana el premio al mejor director en el Festival de Venecia y también nominada al Oscar como mejor película extranjera; “Hiroshima, mon amour”, de Alain Resnais, también es nominada en Cannes; y además, está siendo rodado “À bout de souffle”, el primer largometraje de Godard.

Estimularon profusamente el concepto de cine de autor. Y autor era el que dirigía el film. El cine era visto siempre desde un punto de vista concreto, y no podía ser de otro modo. La idea era: El realizador tiene que escoger una mirada entre las posibles miradas que suscita la realidad. De hecho, intentaron mostrar puntos de vista hasta el momento desconocidos o poco explotados en las tradiciones cinematográficas.

Pero no se trataba de una realidad sustancial ya dada a priori que estaba allí para ser documentada. El realizador tiene que precisar su relato cinematográfico y configurar su realidad. El lugar desde el que se posiciona respecto a un objeto es determinante en la configuración de la idea que quiere transmitir de éste y en la concreción de la disposición espacial que otorga a todos los elementos que compondrán su propio universo del discurso.

El sentido obviamente no es unívoco ni permanece cerrado, e implica la participación del espectador que está receptivo y resuelto a la interpretación. Participa activamente, le son enviados guiños, referencias, miradas que tiene que recoger. El autor compone, dispone y obviamente nos muestra algo, pero la interpretación, la crítica o el simple goce suponen una posible apertura. Un desbordamiento del sentido; la búsqueda de nuevos significados.

"La rupture" de Chabrol

Godard, por ejemplo, consigue esta comunicación. Su interés y su especial dedicación por imágenes tremendamente impresionistas, en el sentido de que elige intencionadamente componentes, diálogos o situaciones que aparentemente tienen poco peso dentro del argumento o trama de la película y que, sin embargo, poseen una gran carga emotiva y poética. La naturalidad que imprime mediante la inserción de bailes –recordamos a Anna Karina en “Vivre sa vie”–, carreras –como la de “Bande à part”–, canciones –como en “Pierrot le fou”– y aventuras –algunas de ellas políticas, como en “La chinoise” o en “Le petit soldat”–, que además le daba ese tono jovial y fresco que era el mismo tono que la propia Nouvelle Vague ofrecía al panorama cinematográfico de los primeros años ‘60.

Esta presunta espontaneidad no impedía de ningún modo profundidad y seriedad en sus pretensiones; hay un trasfondo político y filosófico duro, si bien bastante marcado por el marxismo y el existencialismo, que eran tendencias dominantes en el pensamiento. El cine trasciende lo meramente representativo o documental y alcanza lo simbólico en la comunión explícita entre lo presente y lo ausente, lo visible y lo invisible, la realidad y lo onírico. El cine deviene arte.

Por Sara Ortega

Entrevista a Claude Chabrol por el estreno de “Bellamy”

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El pasado 10 de enero se cumplían oficialmente 50 años del nacimiento de la Nouvelle Vague con el estreno en 1959 de “Le beau Serge”, de Claude Chabrol (París, 1930). Lejos de acomodarse, el viejo zorro francés, azote de la burguesia en su extensa carrera, estrena hoy en Francia su película numero 54 “Bellamy”, una nueva incursión en el cine negro.

Esta es la primera ocasión en que trabaja con Gerard Depardieu. ¿Por qué sus trayectorias no se habían cruzado antes?
Nos encontramos en casa de unos amigos en Nimes, donde precisamente se desarrolla la película, y nos dijimos que era ridículo no haber colaborado nunca antes, así que nos comprometimos a hacerlo en el plazo de dos años.

Jean-Paul Rappeneau ha comparado el trabajo con Depardieu a medirse con un león por su acercamiento instintivo a los personajes.
Me habían advertido, pero en este filme no se ha comportado como una fiera. Todo lo contrario, ha tenido una actitud adulta. Siempre ha llegado a su hora, su móvil no ha sonado durante el rodaje, se sabía su papel al dedillo, todo el equipo ha pasado muy buenos ratos con sus bromas

¿A qué responden los homenajes a Georges Brassen y a Georges Simenon en su película?
A que los dos se llaman Georges. Es una forma también de reivindicar a dos figuras que con el tiempo se han sumido en el olvido. Hay gente que a la salida del cine me pregunta quiénes son. El personaje del comisario Bellamy guarda cierta similitud con Maigret.

Tras rodar más de medio centenar de películas, ¿considera el cine una forma de vida?
Es mi forma de expresión. No puedo considerarlo un trabajo. Rodar, preproducir, es para mi un juego. Es el momento en que me siento más vivo, cuando menos me fatigo. Seguiré realizando películas hasta que me muera.

¿Considera que los efectos de la tecnología digital podrán desembocar en una renovación del séptimo arte del nivel de la Nouvelle Vague?
Nueva Ola era una definición que nos hacia reír en aquel entonces, porque no éramos conscientes del movimiento que estábamos protagonizando. Era una ruptura necesaria en el cine y coincidió con la eclosión de cineastas nuevos en todo el mundo. Desde luego, tuvo que ver con la renovación de equipos y con el hecho de poder rodar con mayor espontaneidad, pero la era digital me ha decepcionado, es una pena, porque sólo está permitiendo mover la cámara con rapidez. No obstante, estoy seguro de que en un futuro va a procurarnos una revolución.

¿Cual es su recuerdo más vívido de aquella época?
El recuerdo mas entrañable es personal. Estaba trabajando en “La décade prodigieuse” (1971), con Orson Welles, que resulto un fiasco, y estábamos celebrando mi 21 aniversario con una gran fiesta. Normalmente sólo bebo en ocasiones especiales, y esa vez estaba totalmente ebrio. Frente a mi tenía a una mujer por la que me sentía atraído hacía tiempo. Le confesé que estaba enamorado, y ella, que estaba borracha perdida, me dijo que también me amaba. Ahora que lo pienso, es preocupante que mi mejor recuerdo de la Nouvelle Vague sea un episodio sexual.

¿Por qué acostumbra a responsabilizar a las mujeres de la locura de los hombres en su cine?
Las carencias son de tipo masculino, las sufren los hombres. No creo que las mujeres sean peligrosas per se; más bien diría que no hay peor venganza que la femenina.

¿Con qué película de su trayectoria se siente más satisfecho?
Mis películas son como mis hijos, así que no puedo decantarme por una. La que voy a elegir siempre va a ser la última, pero porque estoy en plena promoción. Es más sencillo elegir cuál es la que mas detesto: “Folies bourgoises”.

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