El maestro italiano Paolo Taviani reivindicó en Río de Janeiro la vigencia del cine de su país y el valor artístico de las películas que realiza junto a su hermano Vittorio, más allá de las etiquetas políticas. Paolo, que junto a Vittorio es uno de los clásicos vivientes del séptimo arte, presenta en Brasil la última obra de la dupla, “La masseria delle allodole” (2007), protagonizada por la española Paz Vega. El realizador de 76 años recibe un homenaje en el Festival de Cine de Río de Janeiro y lleva a América del Sur “la película más actual” del dúo, sobre el olvidado genocidio del pueblo armenio a manos de Turquía en 1915. En una entrevista con Efe habló también del clásico cine italiano de la postguerra, del retroceso conservador en la Italia de hoy y del proceso creativo de los hermanos que comenzaron en el séptimo arte después de ver una obra del maestro del neorrealismo Roberto Rossellini (1906-1977).
“Es una relación a la par. Somos dos naturalezas diferentes con un mismo sueño”, dijo acerca de ese trabajo a dos cabezas. Señaló que en Italia hasta hace poco se afirmaba que el gran cine estaba muerto, pero en la cultura en general hay períodos de bajas y altas y ahora nuevos realizadores están haciendo cosas interesantes y “se trata de no desanimar”. Atribuyó el pesimismo a una cierta tendencia de autores a “victimizarse al confrontar su obra”, sobre todo en un país con una tradición cinematográfica tan importante como Italia. “Vittorio y yo pensamos que en la historia de la cultura hubo tres momentos: el Renacimiento, el melodrama de los años 1800 y el cine italiano de la postguerra”, con directores como Luchino Visconti, Vittorio De Sicca y Rossellini, sostuvo.
También habló de política y en un mundo intolerante, donde Europa y Estados Unidos le dan con la puerta en la nariz a los inmigrantes y naciones enteras ven al extranjero como un enemigo, Paolo recuerda que la historia da vueltas. “Europa trata hoy a los inmigrantes de la misma forma como en Argentina y Brasil eran tratados los italianos”, señala con un dejo de ironía. “Existe indudablemente un problema de organización de la inmigración” en Europa, dijo, pero también se proclama afortunado con el aporte de la diversidad cultural llevada por los inmigrantes. Sobre el conservadurismo que crece en Italia dijo que su país vive un retroceso y “como el cangrejo camina para atrás”, con un Gobierno de derecha que usa la televisión y los demás medios de comunicación de masas como fachada, “pero no va al corazón de los problemas fundamentales”.
¿Su mensaje a nuevos creadores en el mundo del cine? “Sólo podría decir frases que son lugares comunes”. Asegura que no quiere ser como aquél grillo del cuento de Pinocho, que vivía emitiendo juicios de valor. “Pienso que el ser humano, cada autor, cada uno, tiene que vivir su propia vida buscando en lo posible relacionarse con los otros”, señaló. Con respecto al tema de “La masseria delle allodole” señaló que hoy en día no se estudia lo suficiente ese período terrible de la historia. “Pienso que así como el Gobierno italiano reconoció los horrores del fascismo y Alemania ha hecho lo mismo con el nazismo, en la historia de cada nación existen páginas oscuras de horror y tenemos que tener el coraje de encararlas”, dijo. Taviani agregó: “No comprendo por qué el Gobierno turco no quiere reconocer el horror del genocidio armenio”.
“Es una problemática actual, también por América del Sur”, señaló en alusión a los países que atravesaron cruentas dictaduras y no han ajustado sus cuentas con la historia. Pero el coautor de “Padre padrone” (1977) y “La notte di San Lorenzo” (1982), señala que sería simplista definir la obra de la dupla como cine político. En palabras del maestro Rossellini, “el mensaje que lo transmitan los carteros” o los documentales, que para eso están, dijo. “Pero nosotros nos preguntamos si es posible que podamos estar indiferentes de lo que pasa en el mundo, en África, en Asia”, dijo al contar como eligieron el libro “La masseria delle allodole” de Antonia Arslan para hacer la película. “Reflexionamos sobre el hecho de que los acontecimientos de entonces son iguales a los de ahora, lo que nos daba la posibilidad de hacer un filme contemporáneo, aunque esas cosas hayan pasado en 1915″, expresó.