Los libros y las películas de terror apelan al miedo a lo desconocido y al sentido de la transcendencia del ser humano, según Alicia Mariño, que lleva 20 años buceando en el género y ahora es la guía en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (España) en un viaje fantástico por las casas malditas del cine y la literatura. Filóloga y también estudiosa del papel de las mujeres en la literatura clásica, esta profesora de la UNED es una apasionada del género fantástico, que ha dado, en su opinión, “grandes obras maestras” cinematográficas y literarias, aunque para muchos siga siendo sinónimo de “frikie y marginal”.
Que la UIMP dé cabida en sus aulas a un seminario donde se habla sobre el escalofrío que produce el juego entre el sueño y la realidad de “Pesadilla en Elm Street” o sobre el escenario maldito de “Psicosis”, donde aparece el primer psicópata de ficción de una larga serie es, para Alicia Mariño, una iniciativa pionera en la universidad española. Mientras en Estados Unidos y en algunos países de Europa se han creado cátedras dedicadas al género, en España se va abriendo camino muy poco a poco y un curso como éste pone de manifiesto que el terror no es sólo cosa de aficionados, sino que también se puede estudiar con rigor académico, ha dicho hoy a los periodistas.
Junto a Norman Bates, Freddy Krugger y muchos otros personajes del celuloide más terrorífico, del que han dado buenas muestras, a su juicio, productoras como la Hammer y la Universal, desfilarán por el curso las criaturas literarias de clásicos como Hoffmann y Poe, y algunas obras creadas por maestros de la pintura que entroncan con este universo. Las casas malditas dan tanto miedo porque para el ser humano la casa representa la seguridad y el sosiego, lo mismo que el feto encuentra en el seno materno, y verla invadida por lo desconocido produce un terror paralizante, ha explicado. De eso tratan, según Alicia Mariño, muchas obras maestras del género, que tiene en la desintegración del yo, en la locura, otro terreno en el que adentrarse para espeluznar al espectador o al lector.
El miedo tiene, para esta especialista, un valor exorcizante y el género fantástico, en el que se inserta el de terror, ha ido creciendo en función de los tabúes que ha ido rompiendo. Su base, por lo tanto, es la transgresión y eso hace también que haya mucho erotismo en este tipo de cine o de literatura. “Cuando el sosiego se convierte en desasosiego, cuando no dominas tu propia casa, cuando abres el armario y no están tus cosas… Ahí empieza el miedo”, ha relatado esta filóloga, quien cree que el secreto está en crear inseguridad, en que el personaje no pueda explicarse lo que le sucede. En definitiva, en la insuficiencia de las leyes racionales.

