Reabren la principal sala de cine arte de Quito
Amanda Muñoz tiene 73 años, un puesto de confites y una sonrisa para quienes asisten a la sala de cine Alfredo Pareja Diezcanseco, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), en la avenida Patria. “Las funciones son en la tarde y eso me ayudó cuando mis hijos eran pequeños y decidí trabajar. Este cine me ha acompañado desde hace 24 años”, confiesa la mujer. “Cuando me he sentado en las butacas ha sido inolvidable. Recuerdo la película ‘Awakenings’, a la que asistió mucha gente”. La Cinemateca Nacional del Ecuador se fundó el 28 de diciembre de 1981, pero fue nueve años más tarde que se inauguró la sala de cine para 328 personas.
Según Ulises Estrella, director de la Cinemateca, atraer a los quiteños fue difícil al principio, pero luego el cine arte se convirtió en la identidad de un grupo selectivo de cinéfilos. “Antes de que haya esta sala debíamos exhibir las películas en el cine Fénix y en otros”. Estrella agrega que con una ideología irreverente, la sala fue inaugurada con dos películas prohibidas: “The last temptation of Christ” y “Las edades de Lulú”. Estos dos filmes fueron exhibidas por Luis Tacuri, de 64 años, el proyector de carrera de esa sala. El quiteño permanece de 14:00 a 21:00 en el tercer piso, preparando las cintas, haciendo los montajes y revisando cientos de filmes que llegan a la CCE.
“Me encanta el trabajo que hago desde hace 17 años. Mi película favorita es ‘The 10 commandments’, asegura, mientras revisa con minuciosidad las cintas. Pese a que Tacuri empezó su trabajo con los proyectores de carbón, también utiliza el contemporáneo video digital. Junto a él trabaja Diego Sosa. Lo más impactante de su trabajo - dice- es escuchar a todo volumen las bandas sonoras de las películas. Estrella confiesa que la mayoría de espectadores que acude a la sala de cine de la CCE está compuesta por estudiantes, artistas, docentes… “El concepto no es comercial, sino cultural”
Ese aire se percibe desde la puerta de vidrio, al ingresar. Grandes afiches de películas clásicas, y del festival de los Tesoros del Archivo Fílmico Ecuatoriano que se proyectan todos los miércoles a las 18:00, hasta junio. “No importa si viene mucho público o una sola persona, siempre me esmero en que la proyección sea de calidad”, recalca Tacuri, quien empezó en el oficio en el cine Capitol, a los 15 años. Otro empleado es Manuel Argüello, el supervisor de la sala. Al hombre de 69 años lo consideran como el ‘guardian’ del Museo del Cine. Este pequeño rincón histórico está en el segundo piso del local, pero aún no está abierto.
“Desde hace dos años estamos en una clasificación y sistematización del museo. Estamos acomodando todas las piezas”, comenta Argüello, mientras desempolva cientos de afiches de películas. Entre ellos aparece uno de 1981: ‘La ópera prima Dos para el Camino’, protagonizada por Ernesto Albán (Don Evaristo). El lugar también lo adornan los grandes proyectores de los cines de antaño. El más antiguo es uno que operó entre 1911 y 1922. Allí hay 50 vetustos objetos de cine y más de 360 fotos de todos los poetas ecuatorianos.
Este aire histórico contrasta con las instalaciones modernas que lucen desde hace dos años. Entre el 2004 y el 2006, el Fondo de Salvamento de Patrimonio Cultural (Fonsal) restauró toda el área. Incluso, la sala tiene una cafetería y un espacio para la venta de libros a bajo costo. Estrella considera que la identidad de la sala de cine la marca su filosofía de educación, cultura y recuperación de la memoria, en un lugar en el que también funciona el Cine Club. “Este es el único rincón de la ciudad en donde se pueden desenpolvar esas imágenes de la capital y del país de antaño”, recalca.

