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“Las Hurdes” 75 años después

El pasado miércoles 23 de abril, hizo justamente 75 años que el cineasta Luis Buñuel comenzó a grabar el documental «Las Hurdes. Tierra sin pan». Se filmó desde el 23 de abril de 1933 hasta el 22 de mayo. Un mes justo de trabajo, el plazo exacto que se había marcado Buñuel porque no había dinero para más. La película fue proyectada por primera vez en Madrid en diciembre de 1933, pero el doctor Marañón, a la sazón presidente del Patronato de Las Hurdes, sentenció que era un film insultante para España y fue prohibida su proyección. En ese momento comenzaba una polémica que ha marcado el documental y potenciado la leyenda negra de esta comarca extremeña.

«Gracias a este documental, Las Hurdes forman parte de la historia del cine. Hay muy pocas comarcas en el mundo que puedan presumir de algo así». Quien llama la atención sobre este aspecto de ‘Tierra sin pan’ se llama José Pedro Domínguez Domínguez y es director del Centro de Documentación de Las Hurdes, situado en un funcional edificio de Pinofranqueado con biblioteca especializada en Hurdes, información turística, exposiciones… Estos días se proyecta sin interrupción, y así se hará durante meses, la película ‘hurdana’ de Buñuel. La particularidad es que también se proyectan sus ilustrativos descartes. «’Tierra sin pan’ ya no es algo vergonzoso para nuestra comarca porque Hurdes ha asimilado esas imágenes como suyas, es nuestra película», proclama orgulloso José Pedro.

«La parte negativa, prosigue, es que las imágenes trasgresoras han creado una idea morbosa y han hecho daño en Las Hurdes durante muchos años. Lo positivo es que un espectador, desde su butaca, sabe que es cine, ya está ilustrado sobre la cultura hurdana y sabe que se trata de una denuncia social en un tiempo concreto sobre una situación que no se podía consentir». En esta mañana de sábado, la vida fluye tranquila en Pinofranqueado. Hay mucha gente en la calle: compran, charlan… En los bares te sirven buñuelos de miel caseros con el café y en la tienda de electrodomésticos ofertan televisiones a la última y canales digitales que te trasladan a medio mundo. Los turistas pasean por la orilla del río, beben jarras de cerveza en terrazas elegantes, sentados en butacas de mimbre, y la atmósfera es limpia y confortable.

En la sala de proyecciones, se sigue pasando la película. Hace un momento, la veía un grupo de profesores de excursión. Ahora la contempla una pareja de portugueses que ya la conocen porque en su país hay una versión con subtítulos. Lo que les llama la atención son los descartes de Buñuel, que no conocían. En la sala, además de la proyección en pantalla grande, se muestra una interesante exposición sobre la película… ¿La película, el documental…? El director del Centro de Documentación opina sobre la cuestión: «Viendo los descartes, se ve que Buñuel hizo cine. El documental no habría tenido tantos cortes, se graba lo que se ve. Pero ‘Tierra sin pan’ es cine, recrea las imágenes, recrea la información. Si le quitas el sonido, parece un documental, pero con sonido… El off de Francisco Rabal es muy punzante, te remueve el subconsciente».

Los descartes son sugerentes. Está, por ejemplo, el caso de la cabra despeñada. En la película se ve una cabra que se cae por un barranco y el off apunta que en Las Hurdes solo se come carne cuando se despeña una cabra. En los descartes se ve al equipo azuzando las cabras y situándolas en el lugar apropiado para que el propio Buñuel dispare a una con su pistola y el animal se despeñe (esta imagen se puede observar en la fotografía superior de la página siguiente). En la película también se ve un burro con colmenas, se cae una y las abejas se ceban en el jumento y lo matan. En los descartes se contempla cómo el equipo de Buñuel unta de miel el cuerpo del asno para que las abejas se lo coman. ‘Tierra sin pan’ es para los historiadores un atrevimiento artístico y una introducción al documental. La Editora Regional prepara la publicación de un cómic sobre la película realizado por el dibujante cacereño Fermín Solís.

Más allá del turismo y la belleza del paisaje, Las Hurdes es una comarca con nubarrones. Hay mucho absentismo estudiantil y bastante fracaso escolar. Los universitarios vuelven poco porque solo hay trabajo en la Administración. La madera se transforma fuera y el proyecto de una industria maderera recogido en el Plan Hurdes 1977 sigue siendo solo eso, un proyecto. La industria se reduce a una fábrica de envasado de aceitunas y dos de muebles. Hay dos cooperativas de aceitunas y de cerezas y el resto, la construcción y la emigración temporal. Solo el sector de las colmenas y la miel mantiene su pujanza. Hay seis centros temáticos, pero los turistas que intentan recorrerlos se quejan de que los encuentran siempre cerrados. No hay transporte público interno ni autobús a Cáceres, aunque sí a Plasencia, Coria, Ciudad Rodrigo o Salamanca. 75 años después de Buñuel, Las Hurdes no son ya una tierra sin pan, pero sí tienen carencias serias.

Abril 27, 2008 - Publicado por lentecreativo | Cine, Comics, Noticias | | 2 comentarios

2 comentarios »

  1. Totalmente de acuerdo, Gerónimo. Tienen carencias serias y necesidad urgente de que hagan algo para evitar que estas tierras queden totalmente despobladas en cuestión de años. El turismo es una buena fuente de ingresos, pero no es suficiente. En Las Hurdes falta juventud, faltan iniciativas y que le presten más atención; y por mucho que diga Jose Pedro, lo único que se conoce bien de Las Hurdes sigue siendo todavía el sambenito que le colgó Buñuel, al que yo le agradezco más bien poquito. Y dicho esto te invito a conocer mi blog, que precisamente es de Las Hurdes (aunque todavía se está construyendo, pero siempre será bueno contar con una opinión externa).

    Comentario por Leticia | Mayo 15, 2008

  2. Ya me estoy pasando por allí. Coloco tu dirección, para que otros también lo hagan.
    http://www.leticiasinzeta.wordpress.com

    Saludos.
    GERÓNIMO

    Comentario por lentecreativo | Mayo 15, 2008

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