Se ha cerrado hace cuatro días le edición 2008 del Festival de Cine de Trieste y el jurado, compuesto por la productora Elda Guidinetti, Serge Sobczynski (curador de “Tout le cinéma du monde” en Cannes) y Eva Zaoralová, directora artística del Festival de Karlovy Vary, ha decidido por unanimidad conceder el máximo galardón del mismo a “Palc Zbawiciela” como premio a su despiadada dureza y su extrema atención a la psicología de sus protagonistas, una joven pareja, sus hijos y la madre del marido, interpretada por la excepcional Ewa Wencel, obligados a vivir juntos y condenados a un infierno diario. Además han concedido menciones especiales a “Pora umierac” y a la comedia “Instalación de amor”, de la eslovena Maja Weiss, que, como ya sucedió en su estreno en su país de origen, ha provocado división de opiniones entre sus admiradores y sus detractores.
No uno, sino dos han sido los vencedores de la sección de documentales, donde el jurado compuesto por los directores Corso Salani y Laila Pakalnina y el productor Dumitru Marian se ha visto obligado a premiar dos producciones cuya temática no puede diferir más. De este modo, mientras que la alemana “Das leben ist ein langer tag” (“La vida es un largo y duradero día”) de Svenja Klüh, se centra en los esfuerzos de una joven madre de ganarse la vida con su nueva pareja, la estonia “Plošca” (“Plaza Kalinovski”), dirigida por el controvertido Jurij Chašcevatskij, analiza la situación política de Bielorrusia desde un punto de vista muy sarcástico y crítico con el presidente Lukašenko. El premio al mejor cortometraje ha sido para el turco “Mi madre aprende cine” de Nesimi Yetik -seleccionado para la próxima Berlinale- y menciones para “Porno”, dirigido por el alemán Jan Wagner y producido en la escuela de Lodz, la co-producción de Alemania y Turquía “Es mi turno” de Ismet Ergün, y la eslovena “Del lado soledado de los Alpes” de Janez Burger.
El numeroso público del festival, por su parte, ha expresado sus preferencias sin tener en cuenta los grandes nombres presentes en el concurso, especialmente Jan Sverák y Ulrich Seidl, y se ha inclinado por producciones con puestas en escenas e interpretaciones muy cercanas al teatro. Así, el primer premio ha ido otra vez para “Pora umierac”, un intenso retrato lleno de humor y melancolía por igual. Los otros dos títulos más votados han sido la producción eslovena “Estrellita” de Metod Pevec, historia de una rehabilitación social gracias a la música, y la policiaca “Klopka” (“La trampa”) de Srdan Golubovic, una co-producción de Serbia, Hungría y Alemania. En cuanto a los documentales, el favorito del público ha sido “El secreto de Deva” de Anca Miruna Lazarescu, que realiza una investigación sobre la ciudad rumana de Deva, vivero de los mejores atletas y gimnastas de ese país. En segunda y tercera posición se encuentran respectivamente el esloveno “Los niños de Petricek Hill” de Miran Zupanic y el lituano “Abuelo y abuela” de Giedre Beinoriute, que, mezclando animación e imágenes de archivo, reconstruye la vida de sus abuelos, exiliados en Siberia durante el régimen soviético.

