el blog de Lente Creativo

Diciembre 26, 2007

Prohibido un filme de Bollywood tras polémica por canción

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La alusión a una casta de zapateros en la canción de una película de estreno de Bollywood desató hoy una polémica en la India, donde dos estados prohibieron la difusión del filme por la “ofensa” causada a uno de los grupos más marginados de la sociedad india. “Hasta un zapatero dice que es joyero”, es la frase de la polémica, que alude a los “mochi”, una subcasta dedicada a remendar zapatos que pertenece al grupo de los “intocables” o “dalit”, la casta más baja en el rígido sistema imperante en la India, aunque abolido por su Constitución. La frase, con la que la cantante quería describir un mundo que se ha vuelto loco, fue calificada de “humillante” por la jefa del Gobierno del estado norteño de Uttar, la “dalit” Mayawati, que prohibió la difusión del filme en pleno estreno. De inmediato, los cines detuvieron la proyección de la película “Aaja Nachle” (Bailemos) en todo Uttar, el estado más poblado de la India y uno de los que cuenta con mayor porcentaje de miembros de castasbajas.

La cinta, que supone la vuelta a la pantalla de la veterana actriz Madhuri Dixit cinco años después de su matrimonio, ha sido comparada por un sector de la crítica india con “Chocolate”. Igual que Juliette Binoche con el chocolate, Dixit recurre al baile para despertar la conciencia de los habitantes de su ciudad natal india, a la que vuelve tras un largo exilio, para encontrarse con que el teatro local está a punto de ser demolido si no logra montar una producción rentable. “La alusión a la casta (de los ´mochi´) no es sólo inadmisible y humillante, sino también inconstitucional, por lo que su proyección queda prohibida”, anunció el secretario principal de Mayawati, Shailesh Krishna. Krishna reveló a las agencias indias que la jefa del Gobierno de Uttar había escrito, además, una carta al primer ministro indio, Manmohan Singh, para reclamarle que hiciera extensiva la prohibición a los cines de toda la India.

El responsable de Interior del estado, J.N. Chamber, abundó que la decisión pretendía evitar que se produjeran disturbios. Mientras, en Nueva Delhi se registraba una protesta contra la película a las puertas de un cine del centro de la ciudad organizada por activistas del Partido de la Justicia India, que defiende la causa de los “dalit”. El presidente de la formación, Udit Raj, amenazaba con acudir a los tribunales contra la canción, que, en su opinión, hiere los sentimientos de su comunidad. El director de la película, Anil Mehta, ya había anunciado que la frase sería “borrada” de la canción, lo que no apaciguó los ánimos de quienes se declararon “ofendidos” con ella. “No fue nuestra intención herir los sentimientos de ningún individuo ni comunidad de nuestra gran nación. Si hemos herido los sentimientos de alguien, pido disculpas”, dijo el productor, Yash Chopra, quien mantuvo que ya no se escuchará en ningún cine del país.

La polémica alcanzó al Parlamento indio, donde algunos diputados exigieron una intervención del Gobierno. El ministro de Información, P.R.Dasmunsi, tuvo que recordar a los legisladores que el productor de “Aaja Nachle” ha admitido su “error” y ha ofrecido omitir la alusión a los “mochi” de la canción. Incluso la directora del Panel Censor, el organismo encargado de velar por la idoneidad de los contenidos emitidos al público indio, Sharmila Tagore, opinó que la prohibición del filme ha sido una decisión desproporcionada. “La banda sonora de la película lleva mucho tiempo en el mercado y nadie se había quejado” al panel, dijo Tagore, para quien la frase en cuestión “se ha sacado de contexto” para presentarla como un “insulto” a una casta, cuando sólo alude a una profesión. Al mismo tiempo, Tagore aplaudió que Mehta haya optado por retirar la infeliz alusión a los “mochi”. El secretario de Mayawati, sin embargo, dijo que la gobernadora “dalit” se cerciorará de que así es antes de levantar la prohibición contra el filme.

Diciembre 25, 2007

“Paths of glory” de Stanley Kubrick y su 50 aniversario

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El film que Stanley Kubrick realizó con sólo 28 años, “Paths of glory” cumple hoy 25 de diciembre 50 años, pero la obra no ha envejecido y sigue alimentando debates sobre su mensaje que muchos consideran anti-belicista y otros una denuncia de ciertos comportamientos humanos. La historia se desarrolla en una época y un contexto muy definidos, durante la Gran Guerra en el frente francés de Verdun, y muestra con implacable realismo el horror de las trincheras y la crueldad de una contienda llevada -por primera vez en la historia- con medios modernos, pero con mentalidad feudal.
 
Pero el film va más allá de aquel momento histórico, e incluso de la crítica anti-belicista u anti-militarista. El propio Kubrick explicó en una entrevista con el “New York Times” en 1958 que para él “el soldado es fascinante porque todas las circunstancias que lo rodean están cargadas de cierta histeria. Pese a todo su horror, la guerra es un drama en estado puro pues es una de las pocas situaciones en las que los hombres pueden alzarse y defender los principios que consideran suyos”. Para el escritor y guionista británico Gavin Lambert lo que hace que “Senderos de Gloria ” sea superior a otras películas meramente anti-militaristas es que “al mostrar la brecha entre los que mandan y los que obedecen, una brecha ensanchada por la guerra, muestra la guerra como una extensión de la lucha por el poder”.
 
El film, y en eso coinciden todos los críticos, no muestra de forma tradicional la guerra contra un enemigo (de hecho éste, el ejercito alemán, nunca aparece), sino una lucha interna. El contraste entre la vida de los oficiales en un castillo y el mundo de las trinchera constituye “una farsa de la lucha de clases que subyacía en aquella guerra”, dice el crítico alemán Georg Sesslen. Una guerra que en Rusia dio lugar a la Revolución bolchevique, de octubre de 1917, y en la Francia del film a motines contra una jerarquía militar que parecía jugar con los hombres como con soldados de plomo. “El film no presenta la guerra como tal como injusta -puede que lo fuera, pero no se trata de eso-, sino que denuncia el cinismo de un orden guerrero” que ensalza el valor y se arruga a la hora de asumir la responsabilidad por sus errores, opina por su parte el filosofo francés Philippe Huneman.
 
El propio Stanley Kubrick declaró en una ocasión, que no consideraba “Senderos de Gloria ” una película anti-belicista, sino contra “la ignorancia autoritaria”. En 1957, sin embargo, el film fue considerado sobre todo un alegato anti-militarista y por ello no se exhibió ni en Francia, ni en España, ni en Israel, ni en las bases militares de Estados Unidos y acabó prohibiéndose en Suiza, amén de provocar numerosas protestas de organizaciones de antiguos combatientes en Bélgica.
 
Francia no prohibió el film, pero nadie allí se atrevió a pedir la autorización de la censura para una película que dejaba tan mal a la jerarquía militar gala, en un momento en que los franceses libraban otra controvertida guerra en Argelia. Pero París ejerció una fuerte presión diplomática para que “Senderos de Gloria ” no se exhibiera o se retirara en otros países y lo logró en zonas francófonas de Bélgica y Suiza, así como en Berlín, entonces dividida en sectores, uno de ellos bajo mando francés. Kubrick explicó en su momento que hubiera preferido mostrar a soldados norteamericanos, pero éstos no vivieron nada comparable a lo que sufrieron los franceses, y que por otros motivos, como que nadie por ejemplo se hubiera identificado con los alemanes, no pudo tomar soldados de una nacionalidad que no fuera la francesa. En Estados Unidos, el film fue bien acogido por la crítica y tuvo un relativo éxito comercial, pero fue muy difícil encontrar productores para realizarlo.
 
Fue la adhesión del actor y productor Kirk Douglas, protagonista absoluto de la película, lo que hizo posible el proyecto. Douglas se comprometió a protagonizar la película, a renunciar a cobrar por el papel y a coproducir el film. Douglas, uno de los actores y productores más comprometidos de Hollywood y que después haría con Kubrick “Espartaco”, con guión de Dalton Trumbo, un escritor inscrito en las listas negras del “Macartismo”, ha contado en sus memorias que fue él quien insistió para que se mantuviera el final derrotista del film. Ese final, sin embargo, corresponde plenamente en lo que los estudiosos de la obra de Kubrick consideran su pesimismo intrínseco.
 
Contrariamente al libro de Humphrey Cobb en el que se basa la película, en el film de Kubrick ni los oficiales, ni los soldados son mostrados como héroes. Sólo aparece como íntegro y responsable el personaje que interpreta Douglas, el coronel que intenta salvar a sus soldados y su fracaso deja aún más patente la inutilidad de la lucha contra el sistema. Hoy en día “Senderos de Gloria ” es uno de los filmes inscritos por la Biblioteca del Congreso de EEUU en la lista de obras dignas de ser conservadas para futuras generaciones y en los liceos de Francia se ha convertido en materia de estudio y análisis.

Diciembre 24, 2007

Isabella Rosellini y su “Porno verde”

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La actriz y directora italiana Isabella Rosselini ha dirigido tres cortos de un minuto de duración cada uno que, con el título “Green Porn”,buscarán respuesta a la pregunta de cómo se lo montan los insectos. La también coproductora adopta en este nuevo trabajo el punto de vista de tres insectos macho, una luciérnaga, una libélula y una araña, para adentrarse en coloridas expediciones al microcosmos y al sexo entomológico.

Los cortos “porno”, que Rossellini concibió como vídeos para teléfonos móviles y reproductores portátiles de imágenes, serán estrenados en la Berlinale. Rossellini trajo a la Berlinale en 2006 “My Dad Is 100 Years Old” del director Guy Maddin, en reconocimiento a la carrera del padre de la actriz, el consagrado realizador Roberto Rossellini. Desde el festival, destacaron la “diversión y la experimentación” de las que hacen gala la entomológica “Green Porn”. La obra de la actriz italiana (Roma, 1952) será presentada de forma independiente en la sección “Forum expanded”.

Caracterizada como mosca doméstica, Rossellini explica que los miembros de su especie ven las cosas “a cámara mucho más lenta” que los humanos algo por lo que los bípedos “nunca consiguen golpearnos con el periódico”. La actriz incluso se atreve a “montar” a una congénere de plástico asegurando: “Me apareo varias veces al día, a cada oportunidad y con la primera hembra que veo”.

En el papel de luciérnaga romántica, Rossellini decide “encender” su “culito” para intentar encontrar a la pareja perfecta mientras que, como araña, con seis ojos y ocho brazos, explica a la cámara que los machos de su especie carecen de pene. Y en el tercer y último corto se muestra cómo la araña-Rossellini empapa sus manos de supuesto esperma, se acerca sigilosa a una hembra, e introduce rápidamente las patas en los órganos genitales de ésta antes de cantar victoria y echar a correr.

Nino Rota por Federico Fellini

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De todas las adversidades que acompañaron la realización de “La cittá delle donne”, obviamente la peor fue la desaparición de Nino Rota. Nuestra relación no era como todas las demás, o sea, una relación que nace, se desarrolla, crece y después cae. Fue una relación que nunca sufrió cambios. La primera vez que nos miramos a los ojos tuvimos la sensación de habernos encontrado, y nos acercamos el uno al otro. Todo sucedió en ese momento. Yo lo veía a menudo en la “Lux”, en la Via Po; veía a pasar a ese hombrecito bondadoso, amable, siempre sonriente, que trataba de salir por puertas que no eran, y que podía salir realmente por una ventana, como una mariposa, envuelto como estaba en una atmósfera mágica, irreal. Estaba al mismo tiempo totalmente presente y totalmente ausente. En cualquier ambiente y en cualquier ocasión que uno lo encontrara, siempre daba la impresión de que estaba allí por casualidad, pero al mismo tiempo daba la certeza de que uno podía contar con él, de que podía acompañarlo a uno por un tiempo.

Como ya dije, lo conocí en la Via Po. Yo estaba saliendo de la Lux, ése puso a mi lado y me acompañó un trecho largo. Recorrimos juntos, a pie, toda la Via Po. Cuando llegamos al semáforo, yo le pregunté, como para despedirme: “¿Adónde vas?”. “Yo estaba yendo a la Lux, debo ir a la Lux”, me respondió, y volvió caminando. Y, sin embargo, a pesar de esta vaguedad en las relaciones, ese modo suyo de aparecer y desaparecer, de mantenerse alejado, que daba la sensación de que es un chico que cruza la Via del Tritone en el momento en que hay un tráfico de locos, era el hombre más preciso, más puntual, más presente y más dispuesto que se pudiera encontrar. Estaba como “amparado” por algo imperceptible: pasaba, se desplazaba entre las cosas, las dificultades, los acontecimientos más riesgosos, como protegido por una capa mágica, por un diafragma invisible. No creo que nunca haya experimentado un contratiempo, él, que no llevaba reloj, que nunca sabía qué día era, o incluso que no sabía qué mes era.

Un día tenía que tomar un avión a las ocho de la noche y como se le estaba haciendo tarde, yo mismo le pedí que se fuera. Él fue al aeropuerto pero, naturalmente, sin darse cuenta, perdió el avión, le preguntó a la empleada: “¿Cuándo sale el avión?”. “El avión ya salió”, le respondió. “Pero si son las diez y media de la mañana”. “No, son las ocho y media de la noche”. Creo que éste fue el único episodio en el que la realidad lo agarró dando un paso en falso, en el que el tiempo se le rebeló. En cuanto al resto, jamás tuvo un contratiempo. A lo mejor llegaba a último momento, pero llegaba.

Si teníamos algo en común a lo mejor era el estado de ánimo vago e incierto de aquellos que siempre esperan que suceda algo sorprendente. Ese aire un poco encantado que lo rodeaba, como de vaga espera de un milagro, justamente eso, se lo comunicaba a los demás. Si estaba él se tenía siempre la sensación de que las cosas no podían salir mal o volverse amenazantes, que a uno no podían traicionarlo. Era una criatura que tenía una rara cualidad, esa cualidad preciosa que no pertenece a la esfera de la intuición. Ese era el don que lo hacía tan inocente, tan amable, tan alegre. Pero no quisiera que se me malentienda. No era una especie de pequeño mago. No, todo lo contrario. Cuando se presentaba la ocasión, e incluso cuando la ocasión no se presentaba, decía cosas agudísimas, profundas de una exactitud impresionante, sobre los hombres y las cosas. Como los niños, como cierta gente sensible, inocente y cándida, decía de pronto cosas sorprendentes.

Empezamos a colaborar en “Lo sceicco bianco”. Entre nosotros hubo un entendimiento pleno, total, que no necesitó “ablande”. Yo me había decidido a hacer cine como director y Nino era la señal de que yo continuaría haciéndolo. Nino no necesitaba ver mis películas. De hecho, durante las proyecciones, a menudo se quedaba dormido, caía en un sueño profundo, del que se despertaba de pronto para decirme, a lo mejor, mirando una imagen que en ese momento pasaba ante sus ojos: “¡Qué hermoso que es ese árbol!”. Después estaba obligado a verla diez, veinte veces en la moviola, para estudiar los tiempos, los ritmos, pero era como si no la viese. Tenía una imaginación matemática, una visión musical de esfera celeste, por lo que no necesitaba ver las imágenes de mis películas. Cuando le preguntaba qué motivo musical tenía en mente para comentar esta o aquella secuencia, advertía claramente que no miraba las imágenes: el suyo era un mundo interno, al que la realidad tenía pocas posibilidades de acceso. Pero al mismo tiempo, además de ser un gran músico, era también gran orquestador, capaz de organizar una partitura perfecta.

Yo lo metía allí, en el piano, y le contaba la película, le explicaba qué había querido decir con esta o aquella imagen, con esta o aquella secuencia, le sugería cómo debían acompañarse musicalmente esta o aquella imagen; pero él no me seguía, se distraía, aunque sentía, aunque decía que sí con grandes gestos afirmativos. En realidad estaba estableciendo el contacto consigo mismo, con su mundo interior, con los motivos musicales que ya tenía adentro. Sus horas más creativas eran las horas que seguían a la puesta del sol, de las cinco a las nueve: esas horas favorecían su talento, su habilidad, su inspiración. De pronto, en medio del discurso, ponía las manos en el piano y partía, como un médium, como un verdadero artista. Se producía como un rompimiento del contacto, y uno sentía que ya no lo seguía, ya no escuchaba, como si las explicaciones, las sugerencias, los conceptos obstaculizaran su camino creativo. Cuando se detenía yo le decía: “Ese motivo es hermosísimo”. Pero él me respondía: “Ya no me lo acuerdo”. Eran catástrofes, a las cuales hicimos frente después con los grabadores, con los magnetófonos. Pero había que ponerlo en funcionamiento sin que se diera cuenta; de lo contrario, el contacto, con la esfera celeste se interrumpía.

Era una verdadera alegría trabajar con él. Uno sentía su creatividad tan cerca que daba como una especie de ebriedad, la sensación de que la música la estuviera haciendo uno. Entraba en los personajes, en las atmósferas, en los colores de mis películas tan plenamente que los permeaba con su música. Era un músico total. Vivía en la música con la libertad y la felicidad de una criatura que se encuentra en una dimensión con la que espontáneamente congenia. Nuestro entendimiento era tal que corrimos el riesgo con los tiempos más apretados, con las fechas de vencimiento más draconianas, pero después todo concluía en la más alegre seguridad. La seguridad de que con él todo terminaría bien no nos abandonaba nunca.

Un día estábamos grabando en un gran salón. Detrás de un vidrio estaba la orquesta, con el director; alrededor, micrófonos, mirones, aparatos mecánicos. De pronto Nino, en puntas de pie, avanzó como un fantasma hacia un oboe y con un lápiz agrego unas notas a la partitura. Estos eran los “milagros” de los que era capaz. Me resulta difícil pensar que ya no está más. No puedo alejar de mí su presencia, el modo en el que se presentaba a las citas. Llegaba al final, cuando el estrés por las tomas, el montaje, el doblaje estaba al máximo. Pero en cuanto aparecía él, el estrés desaparecía y todo se transformaba en una fiesta, la película entraba en una zona tranquila, serena, fantástica, en una tmósfera de la que recibía como una nueva vida. Nino me sorprendía siempre. Después de haber visto en la película tanto sentimiento, tanta emoción, tanta luz, se daba vuelta hacía mí y me preguntaba: “¿Pero este quién es?”. “Es el protagonista”, le respondía. “¿Y qué hace?”, me preguntaba, agregando: “Tú nunca me dices nada”. Recuerdo que mientras asistía al funeral pensaba en volver a utilizar su música no sólo para La ciudad de las mujeres sino también para otras películas que haría después, pero a lo mejor era un pensamiento dictado por la conmoción del momento.

De un tiempo a esta parte prefiero que la música para algunas secuencias ya esté lista antes de empezar a filmar. Esta preferencia mía ya estaba muy acentuada cuando filmaba “La cittá delle donne”, que tiene secuencias de musical. Pero Nino estaba mal. Desde hace tiempo sufría del corazón, y aunque los tiempos de elaboración nos apremiaban, dudaba en llamarlo, aunque pensaba que el trabajo muy probablemente le habría hecho bien. Desde hacía muchos días él me decía que ya estaba listo, pero yo seguía dudando. Un día le dije por teléfono: “Haremos la música apenas haya comenzado a filmar”. Mientras estaba en la sala lo vi aparecer. Estaba pálido, más pálido que lo habitual. Con un vago tono de reproche me dijo: “Te has vuelto un verdadero vagabundo. ¿No querrás que haga otro la música de ‘La cittá delle donne’?”. Hicimos una cita. Nos veríamos, como lo hacíamos habitualmente, en su casa, en Piazza delle Coppelle, cerca del Panteón. Estaba dejando Cinecittà para ir a su casa cuando un amigo me llamó por teléfono para darme la triste noticia.

Sentí que no estaba muerto, sino que sólo había desaparecido. Como un fantasma, un duende, una onda musical. Era la primera vez que tenía una sensación como ésa. Una extraña, inefable sensación de desaparición, la misma sensación que había sentido cuando estaba vivo. Después de más de veinte años de colaboración lo que recuerdo de él como la cualidad que lo distinguía del resto, es la levedad, una especie de milagrosa presencia-ausencia. Es superfluo agregar que, para mí, era uno de los más grandes músicos contemporáneos.

Diciembre 21, 2007

Jane Fonda cumple 70 años

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La famosa actriz de Hollywood, reina de la gimnasia y activista, ha ido cumpliendo años, pero permanece fiel a sus gustos: la estrella del film “Barbarella” quiere volver a mostrarse desnuda en la pantalla. “Quiero hacer una película erótica sobre una mujer que tiene más de 70 años”, declaró hace poco Jane Fonda al periódico USA Today. “Lamentablemente existe este tabú cultural, cuando se pasa cierta edad, de que no se tiene sexo. Ocurre lo contrario”, afirmó. Es fácil creer que es así a esta atractiva actriz que hoy cumple 70 años.

La combativa activista antibélica y en particular contra la guerra de Vietnam sigue saliendo también a manifestarse a la calle. Junto con decenas de miles de opositores a la guerra de Irak marchó a principios de este año en Washington contra la política del gobierno. Sin embargo, muchos estadounidenses no le han perdonado a “Hanoi Jane” -como se la calificó entonces de forma crítica- el haber visitado la capital de Vietnam del Norte en 1972 para protestar contra la guerra y el dejarse fotografiar sentada en una batería antiaérea del Vietcong, utilizada contra sus compatriotas, la acompañaba Donald Sutherland.

Su nuevo novio, el empresario de Nueva York Lynden Gillis, de 73 años, apareció en octubre a su lado en el Festival de Cine de Roma. Ya en mayo ambos pasearon juntos por la alfombra roja en Nueva York en el estreno de la más reciente película de la actriz, “Georgia Rule”. En la cinta encarna a una estricta abuela que intenta encarrilar a su nieta rebelde. Dos años antes interpretó a una terrible suegra en “Monster-in-Law”. Previamente había hecho una pausa de 15 años en Hollywood, tras retirarse en 1991.

Jane Fonda tenía 12 años cuando su madre se suicidó y fue criada por su abuela en el estado de Connecticut. Lleva la interpretación en la sangre, como hija del actor Henry Fonda y hermana de Peter Fonda. Sin embargo, huyó del colegio para chicas Vassar a París, donde estudió pintura y piano e intentó ser periodista. A fines de los años 50 conoció a Lee Strasberg, el fundador de la famosa academia Actors Studio, y fue con él que aprendió el oficio y tuvo éxito rápidamente. Conoció a Roger Vadim que le dio cuatro papeles, la hizo famosa en todo el mundo gracias al film erótico de ciencia ficción “Barbarella” y se casó con ella.

Con su segundo marido, el político liberal Tom Hayden, la actriz se comprometió por los derechos civiles y de las mujeres. Luego siguieron de nuevo papeles centrales y películas con gran éxito comercial como “The China Syndrome” y el drama familiar “On Golden Pond” (1981) -el primero y único film en el que Fonda aparece junto a su padre, entonces enfermo de muerte-. Junto con Gregory Peck rodó “Gringo Viejo” (1989) y con Robert DeNiro, “Stanley & Iris”. En 1982 desató una ola de pasión por la gimnasia en Hollywood como nunca antes. Sus videos de aerobic, luego también de stretch y yoga, la ayudaron a crear un imperio del fitness, cuyo valor se estimó en 600 millones de dólares.

Su tercer marido, el fundador de la CNN Ted Turner, fue el único que pudo frenar el ritmo de Fonda. Durante diez años ocupó el papel de esposa, hasta 2001, cuando se divorciaron. Su hija Vanessa Vadim la ha convertido entretanto en abuela, y su hijo Troy Garity (“Bandits!”) sigue la tradición familiar como actor. El pasado mayo, Fonda obtuvo un reconocimiento poco habitual durante el Festival de Cine de Cannes, al recibir la Palma de Oro a su trayectoria como artista comprometida. En los 60 años de existencia del certamen, sólo han sido reconocidos por su carrera en Cannes los directores franceses Alain Resnais y Gérard Oury, así como la actriz Jeanne Moreau. “Usted es una mujer que lucha y gana”, afirmó el presidente del festival, Gilles Jacob, al anunciar el galardón.

Diciembre 20, 2007

Woody y su último proyecto

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El último martes Woody Allen anunció detalles de su próxima película en la presentación en Manhattan de “Cassandra’s dream” a la que lo acompañó Colin Farrell. Se tratará de una comedia que marcará justamente su retorno a Manhattan como locación, dentro de un par de meses. “Lo que encuentro en mi cajón escrito en una libreta, eso es lo que hago”. Aclaró además que el guión fue finalizado antes de la huelga de guionistas.

Con respecto a sus problemas con ciertos sectores oficiales catalanes en el rodaje de su última película en España dijo: “Hubo gente en Barcelona que obtuvo ciertos beneficios. Pero realmente no sé cuáles fueron. Esas cosas siempre están muy lejanas de mí.” Por lo demás afirmó que la gente del lugar “¡Es maravillosa!”

En cuanto a lo expresado por el comediante Ricky Gervais, en el sentido de que no había aceptado un papel que le habrían ofrecido en una película de Allen porque había otros actores británicos en conversación y creía que “Allen piensa que son buenos sólo porque le gusta el acento” Allen dijo: “Es cierto que estoy encantado con los acentos ingleses, definitivamente. No sé que película le ofrecimos pero debe estar 100% acertado por lo que sé.”

Además Gervais había dicho que “Woody Allen ya no es Woody Allen.” a lo que Woody respondió: “No entiendo que quiso decir con eso.”

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